La policía de Oslo desplegó un operativo en las inmediaciones de la embajada de Estados Unidos después de una fuerte explosión registrada alrededor de la 1:00 de la madrugada (hora local) en la zona de Huseby. Las autoridades mantienen contacto con la sede diplomática y no se han informado heridos.
“Por el momento no hay información sobre qué ocurrió exactamente ni quiénes podrían estar involucrados”, declaró Per-Ivar Iversen, portavoz del distrito policial de Oslo.
Vecinos consultados por medios locales relataron haber oído un estallido que hizo temblar las viviendas y haber visto una capa de humo sobre la zona donde está la embajada. Un residente dijo: “Estaba viendo la televisión cuando se oyó un estruendo y toda la casa tembló”.
Otro vecino señaló: “Estaba durmiendo y me despertó la explosión. Fue muy potente. También vimos una densa humareda saliendo de la embajada”.
Tras el incidente acudieron entre cinco y diez patrullas policiales y un helicóptero sobrevoló la zona. Además participaron tres dotaciones de bomberos y una ambulancia. Testigos indicaron que la policía instaló un control de carretera a unos 700 metros de la embajada.
“La policía iluminó la entrada de la oficina de visas y la caseta de vigilancia. Al parecer eran del escuadrón antibombas, con cascos y chalecos”, afirmó una periodista del medio local Dagbladet.
El comandante del operativo, Mikael Dellemyr, confirmó alrededor de las 2:30 de la madrugada que se produjo una explosión en la entrada consular de la embajada de Estados Unidos en Oslo y que, en el informe inicial, la sede diplomática registró solo daños menores.
Sobre el origen del estallido, Dellemyr indicó que las autoridades tienen una hipótesis sobre lo que pudo causarlo, pero prefirieron no dar detalles en esta fase de la investigación: “Tenemos una idea de qué lo causó, pero no queremos revelarlo ahora”.
Al lugar acudió el escuadrón antibombas de la policía y técnicos forenses para llevar a cabo las pesquisas correspondientes.
Las embajadas de Estados Unidos en Medio Oriente están en alerta máxima por las operaciones militares estadounidenses relacionadas con Irán, y varias sedes han sufrido ataques en respuesta a acciones de Teherán contra objetivos industriales y diplomáticos.
En el caso de Oslo, la policía noruega afirmó que no hay indicios de que el incidente cerca de la embajada estadounidense esté vinculado con el conflicto regional.
Semanas antes, el portavoz militar Brynjar Stordal informó que parte de los efectivos noruegos desplegados en Medio Oriente fueron reubicados o regresaron a Noruega como respuesta al aumento de la tensión en torno a Irán, en el contexto previo al conflicto desencadenado tras una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel.
Las Fuerzas Armadas de Noruega señalaron que la reubicación afectó solo a una parte de los cerca de 60 soldados presentes en la región. Stordal aclaró que “no todos” los efectivos están siendo trasladados y que la medida responde específicamente a la situación generada. No se ofrecieron cifras exactas sobre cuántos fueron replegados ni sus destinos, aunque se confirmó que algunos regresaron al país y otros permanecen en ubicaciones alternativas.
La decisión noruega coincidió con el anuncio de Alemania sobre la retirada temporal de parte de su personal destacado en Erbil, en la región del Kurdistán iraquí. Un portavoz del Ministerio de Defensa alemán describió la medida como una “precaución” adoptada junto con aliados multinacionales ante la tensión previa a la guerra en Medio Oriente.

