El laboratorio de la Universidad Nacional de Quilmes que realiza análisis de alimentos sin gluten duplicó en 2025 la cantidad de muestras procesadas. La Unidad de Análisis de Alimentos (UAA) evaluó más de 2.100 productos para certificar la ausencia de TACC. Este crecimiento ocurrió en un contexto difícil para la industria nacional y las universidades públicas, pero los clientes valoran el servicio de la UNQ por cumplir la norma ISO 9001, contar con la certificación del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), ofrecer turnos en menos de 15 días y entregar resultados en menos de dos semanas.
“Las estadísticas muestran que no solo incorporamos clientes nuevos, sino que también retenemos a quienes ya nos conocen. Nuestro laboratorio es competitivo por la disponibilidad de turnos, la exigencia en los procedimientos y un costo inferior al de otros centros. Es un crecimiento gratificante porque refleja el compromiso del equipo”, explican Vanesa Ludemann y Alfonsina Moavro, referentes de la UAA, en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes.
El laboratorio nació hace diez años realizando ensayos para algunos productores. En 2018 solicitó al Ministerio de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires ser reconocido como laboratorio oficial; actualmente, solo tres instituciones de la provincia cuentan con esa acreditación: el Instituto Biológico Dr. Tomás Perón (La Plata), la Universidad Nacional de Lanús y la UNQ.
En 2021 la UAA obtuvo la certificación ISO 9001 y superó las auditorías de seguimiento de IRAM, que se realizan cada doce meses. En menos de cinco años el laboratorio creció por su eficacia y reputación; en la era de la comunicación digital, las responsables destacan que el boca a boca fue clave para la expansión.
“Mientras el servicio sea rentable, tratamos de mantener los costos al mínimo y reinvertir los ingresos en recursos humanos y equipamiento que quedan en la Universidad y benefician a la comunidad”, detalla Ludemann, directora de la UAA. Además de equipos modernos para el análisis, la unidad financia becas de formación para estudiantes.
El trabajo en equipo funciona
A principios de marzo la UAA superó con éxito la auditoría anual de IRAM, que evaluó tanto el mantenimiento de logros previos como el cumplimiento de nuevos objetivos. “En 2025 nos propusimos participar en más comparativos interlaboratorio para evaluar nuestro desempeño frente a otros y reducir al máximo los plazos de atención a los clientes”, relata Moavro.
El funcionamiento del laboratorio depende del trabajo de estudiantes y profesionales de la UAA y del apoyo institucional de la Plataforma de Servicios Biotecnológicos, la Secretaría de Innovación y Transferencia Tecnológica y el Departamento de Ciencia y Tecnología, que colaboran en aspectos administrativos y contables, entre otros.
A pesar de un contexto nacional adverso para la ciencia y la tecnología, Ludemann mantiene su compromiso con la UNQ: “Estoy hace muchos años en esta Universidad y tengo una fuerte identificación con su proyecto. La UNQ continúa firme aunque falten recursos. Cuando las cosas salen bien, eso genera orgullo y motiva. Queremos mejorar continuamente y dedicamos tiempo a hacer las cosas bien y consolidar una cultura de trabajo”.
Nicolás Retamar (Agencia de Noticias Científicas de la UNQ)

