José Luis Santero, oriundo de Lomas, relató en vivo a través del stream de El Diario Sur su experiencia tras alcanzar la cumbre del Aconcagua. La travesía comenzó el 10 de febrero en el Parque Aconcagua y culminó con un momento de gran carga emocional para él y el resto de su grupo.
El día de la cumbre fue el más esperado. Santero contó que, al llegar a la cima, encontraron otras expediciones y fueron recibidos con aplausos: “Llegamos y había otras expediciones. Nos empezaron a aplaudir y ahí me di cuenta de que estábamos en la cumbre”. Junto con la alegría del logro físico, la emotividad se manifestó en su voz: “Hablaba dos palabras y lloraba, estaba muy emocionado”.
Más allá del esfuerzo técnico y físico que implica una ascensión de este tipo, el logro tuvo un significado personal profundo. Santero recordó a su madre, fallecida años atrás, y describió cómo cada expedición le permite sentir una cercanía con ella: “Pienso en mi mamá, que la perdí hace años, y siento que cada expedición me acerca a ella”. Ese vínculo emotivo añade una dimensión íntima a la travesía, donde la montaña se convierte también en escenario de recuerdo y homenaje.
Otro aspecto que destacó fue el apoyo recibido durante el trayecto. Santero subrayó que los logros de este tipo rara vez se alcanzan en soledad: “Uno solo es difícil que pueda conseguir algo, siempre hay alguien que te da una mano para lograrlo”. Con esa idea puso énfasis en la importancia del trabajo en equipo, la solidaridad entre compañeros de expedición y la ayuda de guías o colaboradores que facilitan la logística y la seguridad.
De cara al futuro, Santero ya piensa en nuevas metas. Anunció que proyecta realizar más expediciones, tanto en grupo como de manera personal, y mencionó entre sus próximos objetivos el intento de ascenso al cerro El Plata, en Mendoza. Esta planificación muestra que, para él, la experiencia en el Aconcagua no fue un punto final sino un impulso para continuar explorando y superando desafíos en la montaña.
En resumen, la cumbre representó para José Luis Santero una combinación de esfuerzo, celebración colectiva y carga emotiva. Además del logro deportivo, la experiencia tuvo un fuerte componente afectivo y reforzó la percepción de que el respaldo de otras personas es clave para alcanzar metas exigentes. Sus planes de nuevas ascensiones anticipan que la actividad montañera seguirá siendo una parte central de su vida.



