23 de marzo de 2026
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Cuando el agotamiento impide dormir

Sentirse agotado pero no poder dormir es un problema común que, según la Cleveland Clinic y el especialista en medicina del sueño Samuel Gurevich, afecta a millones de personas. Aunque el cuerpo está cansado, la mente permanece activa y dificulta tanto conciliar el sueño como mantenerlo.

La Cleveland Clinic señala que este cansancio extremo con dificultad para dormir suele deberse a una combinación de estrés, hábitos poco adecuados —por ejemplo, consumir cafeína por la noche— y, en algunos casos, enfermedades subyacentes. Estos factores alteran los ritmos naturales del sueño. Identificar las causas y cambiar hábitos puede mejorar el descanso; si la dificultad persiste, conviene consultar a un profesional de la salud.

El patrón aparece sobre todo en periodos de alta presión: la persona está exhausta física y mentalmente, pero no logra desconectarse. Como explica Gurevich, puedes estar muy cansado y sin embargo con la mente en funcionamiento, lo que genera una brecha entre el cuerpo y la mente que facilita el insomnio.

Manifestaciones y señales del cansancio excesivo

Una señal habitual es la activación mental al acostarse, con pensamientos repetitivos sobre el pasado o el futuro que impiden relajarse. El sueño tiende a ser superficial y fragmentado, con despertares nocturnos frecuentes y dificultad para volver a dormirse.

La búsqueda de distracciones —como mirar el móvil o la televisión— junto con irritabilidad, falta de concentración, dolores físicos y sensación de confusión son indicios de privación de sueño. Este patrón perpetúa la fatiga y afecta el bienestar general.

El fenómeno se explica por una respuesta de alerta interna que mantiene al cerebro en vigilancia incluso en entornos tranquilos. En ausencia de estímulos externos, la mente suele fijarse en preocupaciones o tareas pendientes; como resume Gurevich: “No hay mejor momento para resolver los problemas del mundo que en plena noche”.

El estrés y la ansiedad aumentan esta activación, creando una preocupación adicional por la incapacidad para dormir. Además, el consumo de cafeína o chocolate cerca de la hora de acostarse puede empeorar la situación.

También existen condiciones médicas asociadas, como trastornos del sueño, alteraciones del estado de ánimo, problemas tiroideos o anemia, que pueden coexistir con el cansancio extremo e insomnio.

Estrategias para mejorar el descanso

Gurevich recuerda que dormir es un proceso pasivo que no se puede forzar. La Cleveland Clinic recomienda favorecer el sueño con un ambiente fresco, oscuro y silencioso, y mantener fuera de la vista el teléfono y el reloj para reducir la ansiedad cuando el sueño tarda en llegar.

Evitar la cafeína y el alcohol en las horas previas a acostarse es importante, ya que alteran la calidad del sueño. Establecer una rutina relajante antes de dormir —leer o meditar durante 15–20 minutos— ayuda a preparar la mente para descansar.

Realizar actividad física durante el día mejora el sueño, pero conviene terminar el ejercicio varias horas antes de acostarse para que disminuyan los niveles de adrenalina.

Si se despierta en mitad de la noche, es mejor no usar dispositivos electrónicos y optar por actividades poco estimulantes, como releer un libro conocido. Técnicas simples, como contar hacia atrás, pueden desviar la atención de las preocupaciones. Para casos de insomnio crónico, la terapia cognitivo-conductual es una opción eficaz y duradera, preferible en muchos casos al uso continuado de medicamentos.

Cuándo consultar a un especialista

Si el insomnio se prolonga y el cansancio interfiere con las actividades diarias, la Cleveland Clinic recomienda acudir a un profesional de la salud. Un especialista puede detectar posibles enfermedades subyacentes que estén perjudicando el sueño.

Muchas personas recurren a fármacos o suplementos de venta libre para dormir. Gurevich advierte que, aunque estos tratamientos pueden ser útiles al principio, a menudo pierden eficacia a largo plazo y pueden provocar tolerancia, efectos secundarios o interacciones. Por eso es aconsejable consultar antes de usarlos de forma continuada.

La evaluación médica permite identificar las causas y diseñar estrategias seguras para restablecer un ciclo de sueño saludable y mejorar la calidad de vida.

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