26 de marzo de 2026
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Nuremberg en el cine: los juicios que marcaron el siglo XX

La película “Nuremberg” se estrena en cines este jueves 26 de marzo y aporta una nueva mirada a los juicios contra el liderazgo nazi tras la Segunda Guerra Mundial. Dirigida por James Vanderbilt y protagonizada por Russell Crowe como Hermann Göring y Rami Malek como el psiquiatra militar Douglas Kelley, la cinta centra su atención en la tensión moral y psicológica que subyace en uno de los procesos judiciales más relevantes del siglo XX.

Crowe señaló que la producción exigió cinco años de investigación y un riguroso trabajo de documentación para garantizar una representación fiel de los hechos y de los personajes, según declaró en una entrevista con The Rake.

El proyecto priorizó un casting y un guion orientados a mostrar la complejidad de la condición humana y las consecuencias de la responsabilidad individual en contextos de poder extremo. Crowe afirmó que la vigencia política y moral de Nuremberg sigue vigente, ya que la película explora cómo sistemas aparentemente sólidos pueden corromperse y cómo las sociedades enfrentan —o eluden— el aprendizaje de sus episodios más oscuros. Basada en el libro El nazi y el psiquiatra de Jack El-Hai, la película plantea preguntas sobre el origen del mal y las motivaciones cotidianas detrás de decisiones históricas, asuntos que el actor consideró esenciales para evitar simplificaciones en la representación de figuras controvertidas.

En su conversación con The Rake, Crowe explicó la metodología de rodaje y el rigor ético necesarios para interpretar a Göring. Para capturar la dualidad del personaje evitó un retrato unívoco del villano y se centró en las contradicciones biográficas y psicológicas: desde su trayectoria militar hasta su implicación en la creación de la Gestapo y la firma de las órdenes que posibilitaron la “Solución Final”. Crowe describió la personalidad del personaje con una metáfora musical —acordes grandes y desordenados, ambas manos sobre el teclado— para subrayar el trabajo de matices que exigió el proyecto.

El desafío de documentar y producir el retrato fílmico de Nuremberg

La gestación de Nuremberg implicó sortear múltiples crisis financieras y un desarrollo que se extendió trece años, desde las primeras investigaciones de Vanderbilt hasta su llegada a la pantalla, según informó The Washington Post. Vanderbilt mantuvo la preproducción pese a los retrocesos en la financiación, impulsado por la densidad del guion y por la intención de que la película funcionara tanto como documento didáctico como relato dramático.

Una metodología destacada en el rodaje fue limitar el acceso previo de los actores a imágenes originales del Holocausto para las escenas principales del juicio. Vanderbilt colocó cámaras adicionales en el set para registrar las reacciones espontáneas del reparto al enfrentarse al material histórico, buscando preservar la autenticidad emocional y la integridad ética de la representación.

El reparto incluye a Michael Shannon, John Slattery y Richard E. Grant, componiendo un elenco que, en palabras de Crowe, funcionó como “un salón del Viejo Oeste”, en el que cada intérprete asumió las exigencias dramáticas del rodaje.

Vigencia industrial y repercusión en festivales

Nuremberg debutó con una ovación de pie en el Festival Internacional de Cine de Toronto y recibió pronto el reconocimiento crítico por la precisión de su investigación y la amplitud de su enfoque narrativo. La película destaca en el drama judicial histórico por su reconstrucción detallada de los 218 días de audiencias y por la presencia de figuras centrales como el fiscal Robert H. Jackson (interpretado por Michael Shannon), además de explorar aspectos menos tratados, como el papel diplomático de la Iglesia Católica y la relación entre el tribunal internacional y las potencias aliadas.

La recepción en Toronto se vio reforzada por el regreso de Crowe a un papel protagónico de alto perfil y por su intervención en alemán en el primer acto, lo que subraya la apuesta de Vanderbilt por la autenticidad cultural y lingüística. Entre los retos narrativos, la película aborda la naturaleza del mal sin recurrir a lugares comunes, invitando al espectador a reflexionar sobre la apariencia de normalidad de quienes cometieron el genocidio y sobre el aumento contemporáneo de discursos de odio y tendencias autoritarias.

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