30 de marzo de 2026
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Agua con gas y salud dental: riesgos y recomendaciones

El aumento del consumo de agua con gas como alternativa a los refrescos ha generado dudas sobre su efecto en la salud bucal. Se consume en distintas presentaciones —desde agua carbonatada simple hasta versiones saborizadas, con alcohol o endulzadas— y la preocupación principal es si puede provocar erosión del esmalte o favorecer otros problemas dentales.

Especialistas consultados por el diario The New York Times indican que el riesgo para los dientes depende fundamentalmente de la composición de la bebida y de cómo se consume.

Kenneth Allen, vicepresidente de odontología general en la Universidad de Nueva York, señala que el agua carbonatada pura, sin azúcares ni aditivos, presenta un riesgo bajo para el esmalte. En cambio, las aguas saborizadas, los refrescos y las bebidas alcohólicas gaseosas, por su contenido de azúcares y ácidos, tienen mayor potencial de daño.

También influye la forma de consumo: exposiciones repetidas y prolongadas a líquidos ácidos favorecen la desmineralización y el desgaste del esmalte, lo que puede derivar en sensibilidad, caries y otros problemas a largo plazo.

Por ello, aunque el agua con gas simple no es tan perjudicial como los refrescos azucarados, no está totalmente exenta de riesgo si su consumo es muy frecuente y mantenido en el tiempo.

Composición y efectos en el esmalte dental

El agua con gas contiene dióxido de carbono disuelto que forma ácido carbónico al mezclarse con el agua. Este ácido es débil y menos agresivo para los dientes que los ácidos presentes en bebidas azucaradas o cítricas. Un descenso moderado del pH puede contribuir a la erosión del esmalte, pero su efecto suele ser menor en comparación con otras bebidas ácidas.

Las versiones saborizadas o endulzadas incorporan ácidos y azúcares que incrementan el riesgo de daño dental. Consumir habitualmente bebidas gaseosas con azúcar expone los dientes a un entorno ácido y cariogénico, propicio para la formación de caries y la erosión. Los especialistas recomiendan revisar las etiquetas y preferir productos sin azúcar ni aditivos cuando sea posible.

Para reducir el impacto sobre el esmalte, se aconseja evitar beber a pequeños sorbos de forma continua durante largos periodos. Una exposición breve y consumir estas bebidas junto con las comidas disminuye el tiempo de contacto del ácido con los dientes y reduce el riesgo.

Cómo proteger los dientes al consumir agua con gas

Los odontólogos proponen varias medidas para minimizar el efecto del agua con gas en la salud dental. Usar una pajita puede reducir el contacto directo de la bebida con los dientes, especialmente en personas susceptibles a la erosión.

Enjuagarse la boca con agua corriente tras beber ayuda a neutralizar el ácido residual en la cavidad oral.

No se recomienda cepillarse los dientes inmediatamente después de consumir bebidas ácidas, porque el esmalte puede estar temporalmente debilitado; esperar al menos treinta minutos permite que la saliva restablezca el equilibrio y proteja el esmalte.

Mantener una higiene bucal adecuada y acudir al dentista de forma regular son medidas clave para prevenir problemas relacionados con el consumo de bebidas ácidas.

En general, la frecuencia y el contexto de consumo resultan más determinantes para la salud dental que la cantidad exacta ingerida.

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