VIERNES, 3 de abril de 2026 (HealthDay News) — Un estudio reciente sugiere que concentrar el consumo de alcohol en episodios ocasionales de ingesta excesiva puede aumentar el riesgo de daño hepático, incluso si la ingesta total semanal se mantiene dentro de límites moderados.
Investigadores advierten que beber en grandes cantidades en una sola ocasión podría ser particularmente perjudicial para el hígado y elevar el riesgo de fibrosis, una forma de cicatrización que puede llevar a insuficiencia hepática.
Un equipo de la Keck School of Medicine de la Universidad del Sur de California examinó la relación entre episodios de consumo excesivo y la presencia de fibrosis hepática avanzada.
Los resultados, publicados el 2 de abril en Clinical Gastroenterology and Hepatology, indican que el patrón de consumo (cómo y con qué frecuencia se consumen las bebidas) influye en el riesgo hepático además de la cantidad total bebida.
El estudio se centró en el consumo episódico de alcohol en exceso, definido como cuatro o más bebidas en un día para mujeres y cinco o más para hombres.
El autor principal, el Dr. Brian Lee, hepatólogo de Keck Medicine, señaló que tradicionalmente la evaluación del riesgo se ha basado en el volumen total de alcohol, no en los patrones de consumo, y que estos hallazgos ponen de relieve la importancia de considerar ambos factores.
Los investigadores analizaron datos de más de 8.000 adultos estadounidenses extraídos de encuestas federales de salud y nutrición.
Encontraron que, aun cuando las personas permanecieran dentro de los límites semanales considerados moderados —catorce bebidas para hombres y siete para mujeres—, alcanzar los picos diarios de consumo al menos una vez al mes aumentaba marcadamente el riesgo de daño hepático.
Más de la mitad de los adultos del estudio informó episodios de consumo excesivo de alcohol.
Esto es especialmente relevante para la población con enfermedad hepática esteatótica asociada a disfunción metabólica (MASLD), una condición vinculada a la obesidad y la diabetes tipo 2 que hace al hígado más susceptible al daño por alcohol.
De los 8.006 adultos incluidos en el análisis, casi 4.000 presentaban MASLD.
Entre quienes tenían MASLD, el 16% informó consumo episódico de alcohol en exceso; ese patrón se asoció con un 69% más de probabilidad de fibrosis hepática significativa y casi triplicó la probabilidad de fibrosis avanzada.
¿Por qué ocurre esto?
Cuando se consume una gran cantidad de alcohol en poco tiempo, el hígado se ve abrumado y la respuesta inflamatoria aumenta, lo que con el tiempo puede provocar cicatrización del tejido hepático.
El estudio observó una relación directa: a más bebidas consumidas en una sola sesión, mayor fue la evidencia de cicatrización hepática entre los participantes.
Los autores también señalaron que la prevalencia de enfermedad hepática relacionada con el alcohol se ha duplicado en las últimas dos décadas, impulsada por cambios en los hábitos de consumo y por el aumento de la obesidad.
Lee y su equipo recomiendan que el público tome conciencia del riesgo asociado al consumo excesivo ocasional y que se eviten estos episodios, incluso si el consumo es moderado en lo restante del tiempo.
Los investigadores proponen reclasificar a los pacientes con MASLD que además presentan consumo episódico excesivo en una categoría denominada enfermedad hepática metabólica y asociada al alcohol (MetALD), para reflejar mejor los factores combinados de riesgo.
Más información
El Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y el Alcoholismo (NIAAA) ofrece recursos sobre los efectos del alcohol en el organismo y recomendaciones para reducir el consumo.
FUENTES: Keck Medicine de USC, comunicado de prensa, 2 de abril de 2026; Clinical Gastroenterology and Hepatology, 2 de abril de 2026



