Los Guardianes de la Revolución de Irán respondieron el domingo al anuncio del bloqueo naval ordenado por el presidente Donald Trump, afirmando que el estrecho de Ormuz está “bajo control total” de sus fuerzas armadas y advirtiendo que cualquier error de cálculo de sus adversarios los llevaría a un “vórtice mortal”.
El comando naval de los Guardianes publicó en persa en la red social X un mensaje acompañado de un video que muestra embarcaciones en la mira de un sistema de apuntamiento, y reiteró que “todo el tráfico… está bajo el control total de las fuerzas armadas”. Añadieron que el enemigo quedaría atrapado si comete un paso en falso en el estrecho.
El mensaje llegó horas después de que Trump anunciara en Truth Social el bloqueo naval del estrecho, calificando el cierre iraní de la vía marítima como “extorsión mundial” y ordenando a la Marina de Estados Unidos interceptar cualquier barco que haya pagado peaje a Irán. El presidente amenazó con castigar a quienes disparen contra fuerzas estadounidenses o embarcaciones civiles.
El estrecho, en el ojo de la tormenta
El estrecho de Ormuz se ha convertido en el principal foco de tensión entre ambos países desde el inicio del conflicto. Antes del cierre impuesto por Irán, por esa vía se transportaba cerca de una quinta parte del petróleo mundial, por lo que su reapertura fue uno de los asuntos centrales en las casi 20 horas de negociaciones celebradas en Islamabad entre delegaciones estadounidense e iraní, que concluyeron el domingo sin acuerdo.
Trump acusó a Irán de haber prometido la reapertura y de no cumplir ese compromiso deliberadamente, y aseguró que Teherán había puesto minas en el agua pese a que, dijo, su capacidad naval había sido severamente dañada. Señaló además que muchos armadores evitarían el riesgo de transitar la zona.
El mandatario anunció que la Armada estadounidense comenzaría a eliminar las minas iraníes en el estrecho e interceptaría en aguas internacionales a buques que hayan pagado peajes a Teherán. En mensajes posteriores, Trump afirmó que, cuando sea el momento apropiado, las fuerzas militares estadounidenses están listas para actuar con fuerza contra lo que queda del régimen iraní.
El detonante: la cuestión nuclear
Tras la escalada está el fracaso de las negociaciones de Islamabad, mediadas por Pakistán, donde la delegación estadounidense —liderada por el vicepresidente JD Vance y el enviado especial Steve Witkoff— no logró que Irán aceptara renunciar a sus ambiciones nucleares. Trump insistió en que Irán no está dispuesto a abandonar esas ambiciones y afirmó que, en su opinión, el país “nunca tendrá un arma nuclear”.
Vance se retiró de Islamabad diciendo que Washington había presentado su “oferta final y mejor” y que la decisión correspondía ahora a Teherán. La delegación iraní también se fue sin acuerdo, argumentando que la contraparte no había logrado ganarse la confianza de sus negociadores.
El conflicto se desencadenó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán, lo que motivó una represalia iraní que afectó a la región y a la economía mundial. La tregua temporal de dos semanas acordada para permitir las negociaciones de paz enfrenta ahora su prueba más exigente.



