En el primer año de vigencia del cupo de 50.000 autos híbridos y eléctricos, creado por el Gobierno para facilitar la importación de vehículos con nuevas tecnologías y promover una reducción de precios en el mercado de 0 km, fabricantes e importadores utilizaron su cuota del 50% según la reglamentación, aunque algunos importadores dejaron unidades sin utilizar.
En la licitación abierta en septiembre para el segundo año, las automotrices con producción local no agotaron su porción del cupo y cedieron parte a los importadores, por lo que las proporciones cambiaron. Los fabricantes licitaron 19.280 de los 25.000 que podían, quedando con poco más del 38% de la cuota total, mientras que los importadores accedieron a 30.720, cerca del 62% restante.
La explicación principal es que el tope de precio de USD 16.000 FOB (libre de flete e impuestos) resulta difícil de cumplir para las automotrices tradicionales y sus casas matrices, mientras que la mayoría de los importadores, en particular de marcas chinas, pueden ofrecer vehículos electrificados dentro de ese límite por la tecnología y los menores costos de su industria.
Este contexto generó consultas y sugerencias informales que podrían transformarse en reuniones o peticiones formales a corto plazo. El objetivo es que el Gobierno, y en particular la Secretaría de Industria y Comercio, analice posibles cambios en la reglamentación del cupo para los años restantes del programa.
El formato del cupo actual
El cupo de 50.000 autos híbridos y eléctricos exentos de arancel de importación está previsto para cinco años, de 2025 a 2029. En julio de 2025 vence el actual ACE14 que regula el comercio automotor entre Argentina y Brasil; ese acuerdo establece que los autos procedentes de fuera de la zona deben pagar un arancel extrazona del 35%, y que las excepciones se pueden establecer mediante cupos por volumen, montos o tecnología.
Entre las modificaciones que proponen algunas automotrices tradicionales y varios importadores no chinos, la prioridad es elevar el tope de USD 16.000 FOB para que más actores puedan presentar vehículos que cumplan con el beneficio.
En la primera asignación, compañías como Toyota, Volkswagen, Honda y Nissan no ingresaron productos al programa; Stellantis aplicó dos modelos europeos (Fiat 600 Hybrid y Citroën C4 Hybrid) y dos chinos (Leapmotor C10 y B10); Renault presentó un modelo coreano (Arkana E-Tech); y Ford y General Motors importaron modelos chinos fabricados en colaboración con socios de ese país, como los Ford Territory, Chevrolet Spark EUV y Captiva PHEV.
La elocuencia de los números
Los datos son claros: de los 19.280 autos adjudicados a fabricantes locales, 15.000 también provienen de China; de los 30.720 asignados a importadores, 29.600 son de origen chino. En conjunto, casi 45.000 de los 50.000 autos asignados tienen procedencia china, lo que indica que el cupo funcionó de manera muy favorable para los fabricantes de ese país.
Ejecutivos de algunas automotrices locales señalaron que la segunda licitación evidenció exclusión de varios fabricantes, que no pudieron cubrir su 50% del cupo.
Además, representantes del sector señalaron que el límite de precio deja afuera a muchas marcas occidentales con productos híbridos y eléctricos de calidad que no alcanzan ese umbral, y que, en la práctica, el mecanismo terminó favoreciendo importaciones de origen chino.
La misma preocupación fue expresada por Ernesto Cavicchioli, importador oficial de Hyundai en Argentina y presidente de la Cámara de Importadores y Distribuidores Oficiales de Automotores (CIDOA), quien señaló que modelos aplicados en otros países, como Uruguay, permiten la entrada de autos eléctricos con arancel cero sin un tope de precio, lo que genera competencia entre vehículos de diferentes orígenes en condiciones equivalentes y sería un modelo a considerar.
La licitación del cupo 2027 probablemente se abra después de julio o agosto, de modo que las empresas aceptadas tengan tiempo para solicitar producción, embarcar las unidades y lograr que lleguen a Argentina entre diciembre y enero como máximo.
El Gobierno aún dispone de tiempo para evaluar cambios, especialmente considerando que varias compañías automotrices chinas están instalando fábricas en Brasil con la intención de producir en la región, cumplir con la integración local de piezas para obtener la etiqueta Mercosur y poder exportar a Argentina sin pagar el arancel del 35% ni depender de un cupo.



