Con experiencia en el ámbito portuario y el comercio exterior, Miguel analiza cómo se aplica la logística a la maquinaria agrícola en un contexto de apertura. “Que un buque llegue parece operativo, pero en realidad es todo un ciclo logístico”, destaca, subrayando la importancia de la planificación y los tiempos en cada operación.
¿Cómo describís la actualidad del comercio exterior de maquinaria agrícola?
La maquinaria agrícola ganó relevancia con los cambios de gobierno. Existe una proyección de ventas significativa y expectativas sobre el potencial del sector. La apertura del mercado permite a productores y fabricantes vender en el mercado interno y también ofrecer sus productos al exterior.
¿Cómo es la dinámica del comercio exterior en este tipo de maquinaria?
Hablo desde mi experiencia en comercio exterior. La reapertura a las importaciones posibilita acceder a insumos y equipos que antes eran demasiado costosos en Argentina, haciendo viable traer productos pagando los aranceles y mantener la rentabilidad. Anteriormente se dependía de proveedores locales con condiciones y plazos propios.
Con la oportunidad de importar y conociendo lo que se trae, se puede competir en el mercado interno y planificar exportaciones. Trabajé en multinacionales europeas que vieron en Argentina un mercado con potencial real para instalarse y desarrollarse.
¿Qué rol juega Argentina dentro de la logística marítima en este esquema?
En las rutas marítimas, Argentina suele ser el último puerto de escala. Aunque muchas operaciones parten desde Rosario o Zárate, lo más recomendable suele ser utilizar el puerto de Buenos Aires por ser más directo.
Cuando la carga necesita transbordos y conexión de buques, se pierde visibilidad sobre la carga y aumentan los riesgos operativos. La logística de varios contenedores es más compleja: si pasan por puertos intermedios puede ocurrir que no lleguen todos, obligando a rearmar operaciones y retrasando plazos previstos.
Una operación planificada a 60 días puede demorarse hasta 95 o 100 días por esas interconexiones. Por eso muchas empresas optaron por Buenos Aires, aunque Zárate y Rosario también tienen ventajas operativas.
¿Qué particularidades tiene la logística de este tipo de maquinaria?
La maquinaria agrícola presenta características particulares por su tamaño y diseño. A menudo requiere desarmarse y compactarse para su transporte, para luego rearmarse en destino.
En exposiciones del sector, por ejemplo, se desmontó la maquinaria en fábrica, se transportó en camiones al predio y se volvió a montar para exhibirla. Es un proceso que exige planificación y coordinación detalladas.
¿Cómo ves el potencial exportador de Argentina en este sector?
Considero que la industria tiene un fuerte potencial exportador. La calidad de la maquinaria argentina es alta y puede competir con países como Brasil y otros mercados internacionales.
Incluso compradores de China han mostrado interés y sorpresa por el nivel de desarrollo y los procesos agrícolas locales. Mi trayectoria en aduanas, agencias y logística operativa me permitió ver ese potencial desde varias perspectivas.
Argentina, como país agropecuario con desarrollo en maquinaria, parte de una base sólida para crecer en exportaciones.
Mencionabas en la previa que “la vida es una logística”. ¿Cómo lo explicás?
Lo entiendo como la planificación de movimientos cotidianos: elegir medios de transporte y coordinar etapas para llegar a un objetivo. En mi trabajo eso se traduce en coordinar la llegada de un buque, el práctico, la entrada al puerto y todos los recursos en el muelle en horarios planificados meses antes.
Es necesario coordinar amarre, grúas, camiones y espacios en terminal. Todo debe ocurrir dentro de una ventana temporal determinada: en comercio exterior el tiempo es dinero.
¿Qué reflexión te deja tu recorrido dentro del sector?
Me siento afortunado por haber visto la evolución del puerto y de las operaciones a lo largo del tiempo. Conocí el puerto cuando era público y con depósitos en lo que hoy es Puerto Madero, y aprecié cómo crecieron y se modernizaron las terminales portuarias.
Seguir esa evolución desde la operación y la logística ha sido una experiencia fascinante.



