22 de abril de 2026
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Cierre del Estrecho de Ormuz presiona precios del petróleo y exportación argentina alcanza récord

El nuevo giro del conflicto en Medio Oriente, con el anuncio de Irán de un nuevo cierre del Estrecho de Ormuz —por donde transita cerca de una cuarta parte de las exportaciones mundiales de hidrocarburos y alrededor del 30% del comercio global de fertilizantes— reavivó las dudas sobre la magnitud y el desenlace de la guerra iniciada el 28 de febrero. Organismos y analistas internacionales coinciden en que sus efectos económicos podrían prolongarse mucho más allá del cese de las hostilidades.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el viernes que Teherán había hecho “una serie de concesiones” y aceptado suspender indefinidamente su programa nuclear, lo que provocó una caída de hasta 11% en el precio del petróleo.

Sin embargo, Mohammad Bagher Ghalibaf, principal negociador iraní y líder militar, desmintió esas declaraciones en la red X, calificándolas de falsas y advirtiendo que el paso “no se reabrirá” mientras persista el bloqueo.

Este sábado, dos buques petroleros estadounidenses denunciaron ataques de lanchas rápidas iraníes en el Estrecho, frente a las costas de Omán. Horas antes, las fuerzas armadas iraníes habían anunciado por medios estatales la reimposición de un “control estricto” sobre la vía, pese a que el viernes el ministro de Asuntos Exteriores de Irán había dicho que la ruta estaría “completamente abierta” al tráfico comercial.

La reacción de Donald Trump

Frente al anuncio y a las acciones iraníes, Trump ratificó que mantendrá el bloqueo y consideró inaceptable que Irán intente “chantajear” a Estados Unidos con estas amenazas.

Estas idas y venidas generan incertidumbre sobre la evolución de los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes —cuyos principales insumos provienen del gas natural—, que son los canales por los que el conflicto impacta la economía mundial: mayor presión inflacionaria, volatilidad cambiaria, alza de tasas de interés y revisiones a la baja de las proyecciones de crecimiento del PIB global, según se discutió en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

“Esto es tremendo, seguro que va a haber otra vez subida de precios (de los hidrocarburos)”, señaló Daniel Dreizzen, especialista en energía y director de la consultora Aleph Energy.

Organizaciones y medios internacionales advierten además sobre un riesgo creciente de crisis alimentaria mundial por la escasez de fertilizantes y la consiguiente caída en la producción agrícola. La FAO indicó que, de persistir la crisis, los precios globales de los fertilizantes podrían situarse entre 15% y 20% por encima de los niveles actuales, y que millones de personas en países africanos y asiáticos enfrentarían una amenaza mayor de desabastecimiento y hambruna.

Un reportaje del Financial Times subraya que, a diferencia de crisis anteriores (como las de 2007-2008 y 2022), hoy países del Golfo como Arabia Saudita, Qatar, Omán y los Emiratos Árabes Unidos están profundamente integrados en la economía agroalimentaria mundial como proveedores importantes de fertilizantes. Ese flujo hacia destinos en Medio Oriente, Asia, el norte y este de África y Sudamérica se ve comprometido. Arabia Saudita es el principal exportador mundial de urea —el fertilizante nitrogenado más usado— y Omán ocupa el tercer lugar.

En el caso de Argentina, un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario destacó que en 2025 el 39,3% de las importaciones de fertilizantes nitrogenados (principalmente urea, esencial para la producción de trigo y maíz) provinieron de Medio Oriente.

Argentina produce localmente alrededor del 50% de sus fertilizantes en la planta de Profertil, en Bahía Blanca, pero en 2025 la producción se vio interrumpida en dos oportunidades (en marzo por inundaciones y en octubre por una parada técnica de 57 días). Como resultado, ese año el país importó 4,1 millones de toneladas, el segundo mayor volumen histórico.

Argentina, mejor parada que en otras crisis petroleras

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Aunque el aumento de los precios del petróleo y el gas presiona los precios de los combustibles —que en el mercado local subieron en promedio un 23%—, Argentina se encuentra en una posición relativamente más favorable que en crisis anteriores, gracias a Vaca Muerta y a una balanza comercial energética positiva. En 2025 esa balanza registró un superávit de USD 7.829 millones; la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH) proyecta que podría alcanzar USD 14.500 millones en 2030 en un escenario moderado y superar los USD 24.600 millones en uno expansivo.

Menos visibilizado es el comportamiento del precio de la harina de soja, el principal producto del complejo sojero argentino y la principal exportación del país. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario señaló que las cotizaciones internacionales de la harina llegaron a máximos desde octubre de 2024, impulsadas por fondos especulativos en Chicago y por la demanda interna y externa en Estados Unidos.

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Según el informe, el precio de exportación de la harina argentina para embarques en cosecha superó los 370 dólares por tonelada, 13% más que a comienzos de 2026 y 45 dólares por encima del mismo momento del año anterior. Tomando en cuenta los rendimientos industriales, ese alza del FOB habría agregado en lo que va del año unos USD 30 por tonelada al precio promedio de venta industrial a cosecha, según la Bolsa de Rosario.

Estos valores son relevantes para el comercio exterior argentino. Aunque la soja se menciona como oleaginosa, su procesamiento rinde en promedio 75% harina, 20% aceite y 5% otros subproductos. En 2024 el complejo soja generó exportaciones por USD 19.623 millones: USD 10.560 millones (54%) correspondieron a harina de soja, USD 6.332 millones (32%) al aceite, USD 2.013 millones (10%) al poroto, USD 388 millones (2%) al biodiésel y USD 330 millones a otros subproductos. En 2025 la harina volvió a liderar al aportar USD 8.566 millones (40% del total).

Si los precios de la harina de soja se mantienen o aumentan respecto a los niveles recientes, esos montos de exportación podrían incrementarse significativamente.

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