Moscú permanece en alerta naranja por intensas nevadas y fuertes ráfagas de viento que dejaron una acumulación inusual de nieve a finales de abril. La alerta seguirá vigente hasta la madrugada del martes; las autoridades advierten sobre condiciones peligrosas que pueden causar daños materiales y riesgos para la población.
La ciudad quedó cubierta por una capa de nieve que, según Yevgeny Tishkovets, meteorólogo jefe del centro Phobos, alcanzó 21 centímetros en 24 horas, rompiendo un récord diario que se mantenía desde 1880. La nevada, extraordinaria para un 27 de abril, afectó tanto las zonas céntricas como las periféricas.
Se recomendó a quienes ya cambiaron a neumáticos de verano usar el transporte público o conducir con extrema precaución si no hay alternativa. Además, las autoridades pidieron no estacionar vehículos bajo árboles por el riesgo de caída de ramas debido al peso de la nieve y al viento.
En las afueras de la capital y en otras regiones los efectos fueron más severos: las emergencias informaron que unas 76.000 personas se quedaron sin suministro eléctrico. En Samara al menos tres personas, incluido un niño, murieron por la caída de árboles y decenas resultaron heridas en distintos puntos del país.
Las regiones de Riazán, Tula, Vladímir, San Petersburgo y Veliky Nóvgorod registraron nevadas intensas, y se esperaba que el temporal llegara a Vorónezh, Kursk, Penza, Volgogrado y Perm. Los expertos prevén que el sistema invernal persistirá durante las próximas 48 horas con nuevas precipitaciones y rachas de viento.
Meteorólogos del servicio climático europeo atribuyeron el episodio a un bloqueo Omega inusual sobre el Atlántico Norte: una configuración de alta presión que facilitó la entrada de aire polar sobre Europa del Este. Ese patrón impidió que los vientos del oeste desviaran la masa de aire frío, y su encuentro con el aire primaveral favoreció la tormenta invernal.
El aeropuerto internacional de Vnúkovo retrasó varios vuelos por visibilidad reducida a menos de 1.000 metros. Los trenes de cercanías en la dirección Pavelétskaya sufrieron demoras de hasta dos horas y media. En distintas zonas de Moscú y sus alrededores, los equipos de emergencia trabajaron en la retirada de árboles y ramas que interrumpieron el tránsito y dañaron la red eléctrica.
En el jardín botánico Aptékarski Ogorod la nevada dañó magnolias y cerezos en flor, rompiendo numerosas ramas bajo el peso de la nieve. El personal advirtió que la acumulación afectó gravemente la estructura de los árboles, por lo que la floración y el crecimiento podrían verse alterados durante la temporada.
(Con información de EFE, Reuters y The Moscow Times)

