3 de mayo de 2026
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OPEP redefine estrategia tras la salida de Emiratos Árabes Unidos

La salida de Emiratos Árabes Unidos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) planteó dudas sobre el futuro del cartel y su capacidad para regular el mercado petrolero mundial. La decisión dejó a la organización sin uno de sus miembros con mayor potencial de producción no utilizada, justo antes de una reunión clave.

Este domingo se reúnen de forma virtual Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán para debatir si aumentan sus cuotas de extracción.

Analistas señalan que el ajuste podría ser de unos 188.000 barriles diarios adicionales, una cifra similar a la de meses anteriores, pero ahora sin la contribución de Emiratos.

La decisión inminente ocurre en un contexto de producción restringida. Entre los países sujetos a cuotas, la extracción bajó en marzo a 27,68 millones de barriles diarios frente a una meta de 36,73 millones, lo que supone un déficit cercano a nueve millones de barriles, según la analista Priya Walia en declaraciones a la AFP.

Ese desajuste refleja la dificultad para alcanzar los niveles pactados, especialmente por limitaciones logísticas y tensiones políticas.

El principal obstáculo para aumentar la oferta está en el Golfo Pérsico. Las exportaciones de la región se vieron afectadas por el bloqueo del estrecho de Ormuz, controlado por Irán desde el inicio del conflicto en Oriente Medio. La obstrucción del paso marítimo redujo la capacidad de respuesta de los países con margen de producción excedente.

La decisión de Emiratos Árabes Unidos, que ya había mostrado su descontento con las cuotas desde 2021, establece un precedente importante para la OPEP+. Su compañía estatal, Adnoc, proyecta alcanzar una capacidad de 5 millones de barriles diarios en 2027, una cifra muy superior a la última cuota asignada de 3,447 millones. Esa diferencia aumenta la competitividad de Abu Dabi y le otorga mayor flexibilidad fuera del marco del cartel.

Los más afectados por este contexto son Arabia Saudita, Irak y Kuwait, que concentran la mayor parte de la capacidad ociosa, además de Emiratos, que dejará de ser tenido en cuenta en los cálculos internos.

Rusia, por su parte, el segundo mayor productor de la alianza, afronta problemas propios: su industria petrolera se ha visto perjudicada por la retirada de inversiones occidentales tras la invasión de Ucrania en 2022 y por los continuos bombardeos ucranianos con drones, lo que dificulta mantener el ritmo de extracción pactado.

Algunos analistas advierten sobre la posibilidad de una guerra de precios si Emiratos aumenta su producción sin restricciones y supera los 5 millones de barriles diarios; sin embargo, Rusia descarta ese escenario ante un mercado con déficit. En vísperas de la reunión prevista para mañana, el viceprimer ministro ruso encargado del sector energético, Alexandr Nóvak, anticipó un incremento moderado en el bombeo.

El jueves, Nóvak afirmó que la salida de Emiratos Árabes Unidos de la organización no provocará una guerra de precios del crudo en el mercado internacional debido al déficit existente de hidrocarburos.

“¿Qué guerra de precios puede tener lugar en las actuales condiciones si el mercado es deficitario?”, declaró Nóvak a la prensa rusa durante el Foro de Inversiones del Cáucaso, según la agencia TASS.

(Con información de AFP)

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