4 de mayo de 2026
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Tráfico en Ormuz por amenazas iraníes y despliegue de EEUU

Tras semanas de tensión militar entre Estados Unidos e Irán, el estrecho de Ormuz amaneció este lunes en una calma frágil, en medio de denuncias iraníes de haber disparado dos misiles contra buques estadounidenses. Estados Unidos activó el operativo “Proyecto Libertad” para escoltar embarcaciones comerciales, mientras el paso estratégico adoptó un régimen de tránsito más estricto y la vigilancia intensiva no logra disipar el riesgo de un enfrentamiento.

Capitanes y tripulaciones operan ahora bajo reglas más exigentes: mayor presencia naval, comunicaciones por radio con más frecuencia y cambios en las condiciones de seguridad, según el Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC). El tráfico sigue siendo irregular, con buques que esperan condiciones seguras para cruzar después de semanas de bloqueos de hecho y ataques en la zona.

El informe del JMIC, fechado el 4 de mayo, confirma la situación y mantiene el nivel de amenaza marítima en la categoría “crítica” en medio de operaciones militares regionales en curso.

Lejos de normalizarse, la navegación se ha vuelto más compleja. El organismo previene que los marinos deben esperar una mayor presencia naval, posturas de protección reforzadas y posibles llamadas por VHF, en un entorno donde la coordinación en tiempo real es esencial.

El punto más delicado continúa siendo el corredor principal de tráfico. Circular cerca del esquema de separación —la ruta que organiza el paso de los buques— conlleva ahora un riesgo elevado. El JMIC señala que esa área debe considerarse extremadamente peligrosa por la posible presencia de minas no totalmente relevadas ni mitigadas.

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En ese marco, las recomendaciones operativas se han endurecido: la escucha permanente en el canal VHF 16 deja de ser recomendación y pasa a ser condición esencial; cualquier actividad sospechosa debe reportarse de inmediato a los centros de control marítimo; se insiste en mantener los sistemas de identificación según los protocolos y en revisar detalladamente las evaluaciones de riesgo antes de cada cruce.

Una modificación clave en la dinámica de tránsito es la sugerencia de emplear rutas alternativas. El informe aconseja que los buques que crucen consideren desplazarse hacia el sur del esquema tradicional, navegando por aguas territoriales de Omán, aunque allí también se espera una alta densidad de tráfico, por lo que se recomienda coordinar directamente con las autoridades locales.

Estados Unidos delimitó en esa franja un área de seguridad reforzada para facilitar el tránsito ordenado bajo escolta militar. La medida busca aliviar la situación de cientos de embarcaciones que permanecen en la región, muchas con tripulaciones con escasez de suministros tras semanas de incertidumbre y amenazas por parte de Irán.

Pese a ese paraguas de protección, el margen de error es reducido. La combinación de amenazas no neutralizadas, tráfico creciente y fuerzas militares operando en proximidad crea un escenario volátil donde cada decisión de navegación puede tener consecuencias inmediatas.

En las primeras horas del operativo la imagen es clara: mayor control, más escoltas y vigilancia reforzada, pero también más tensión. En un paso por el que circula cerca de una quinta parte del comercio energético mundial, el tránsito no se ha detenido, pero avanza bajo condiciones excepcionales.

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