7 de mayo de 2026
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ASEAN se reúne en Filipinas para elaborar plan regional ante crisis energética por la guerra en Irán

Los líderes de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) se reúnen este jueves y viernes en Cebú, Filipinas, en una cumbre centrada en la seguridad energética, el suministro de alimentos y la protección de trabajadores migrantes afectados por la guerra en Medio Oriente, en un contexto de crecientes inquietudes sobre el impacto económico regional del conflicto.

El presidente filipino Ferdinand Marcos Jr., anfitrión del encuentro, prometió una cumbre “minimalista” y orientada a asuntos económicos relacionados con la guerra en Medio Oriente. Marcos indicó que lo esencial es que los dirigentes dialoguen sobre cómo ayudarse mutuamente y negó los rumores sobre una posible cancelación de la reunión a causa de la crisis internacional.

Según un borrador de declaración obtenido por The Associated Press, los gobernantes del bloque planean aprobar un plan de contingencia que respalde “el derecho internacional”, “la soberanía” y “la libertad de navegación”, un mensaje que podría interpretarse como una crítica indirecta a los actores internacionales cuyo accionar tiene repercusiones globales.

El borrador señala que el sudeste asiático mantendrá mercados abiertos, transparentes y previsibles, así como rutas marítimas seguras y accesibles, y garantizará la libertad de navegación y el tránsito seguro, sin obstáculos y continuo de buques y aeronaves por los estrechos utilizados para la navegación internacional.

La declaración también enfatiza la necesidad de preservar el flujo sin trabas de bienes esenciales —incluidos alimentos, energía e insumos clave— de conformidad con el derecho internacional, en particular la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982.

El conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz dominan la agenda debido al riesgo de interrupciones en el suministro energético y el comercio. En marzo, Marcos declaró una emergencia energética nacional y advirtió sobre las consecuencias económicas de una crisis prolongada.

El Banco Asiático de Desarrollo (BAD) advirtió en marzo que interrupciones sostenidas en el suministro de petróleo y gas desde Medio Oriente podrían frenar el crecimiento económico e impulsar la inflación en Asia y el Pacífico, regiones muy dependientes de esos recursos energéticos.

Los líderes de la ASEAN también evaluarán medidas concretas para reforzar la resiliencia regional. El plan de contingencia contempla la posible ratificación este año de un acuerdo para compartir combustible de forma coordinada en emergencias, además de avanzar en el diseño de una red eléctrica regional y diversificar las fuentes de crudo.

El documento propone, asimismo, promover el uso de vehículos eléctricos y estudiar nuevas tecnologías energéticas, incluida la energía nuclear con fines civiles. También plantea la creación de un posible protocolo de comunicación y coordinación de crisis de la ASEAN para asegurar una respuesta regional coherente, oportuna y coordinada ante emergencias.

La seguridad de los trabajadores migrantes es otra prioridad. Más de un millón de trabajadores y marinos mercantes del sudeste asiático permanecen en Medio Oriente. Varios ciudadanos de la región han muerto en los combates actuales —incluidos dos filipinos— y miles han sido evacuados o han regresado a sus países.

La ASEAN, formada por Filipinas, Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam, incorporó formalmente a Timor Oriental como miembro pleno en octubre del año pasado.

Además de la crisis en Medio Oriente, el bloque afronta tensiones internas, entre ellas la guerra civil en Myanmar y las disputas territoriales en el mar de China Meridional.

Myanmar permanece formalmente excluido de las cumbres de alto nivel desde el golpe militar de 2021, que desencadenó un conflicto interno y una represión contra la oposición. No obstante, algunos países del bloque están analizando una posible flexibilización de esa política tras recientes decisiones de la junta militar.

El líder militar Min Aung Hlaing, que asumió recientemente la presidencia tras unas elecciones organizadas por el régimen, afirmó que su gobierno trabajará para “restaurar las relaciones normales” con la ASEAN. La junta también cambió el estatus de la líder democrática Aung San Suu Kyi, de prisión a arresto domiciliario.

El gobierno filipino elogió esa medida y solicitó que un enviado especial del bloque obtenga “breve acceso” a Suu Kyi.

El canciller tailandés Sihasak Phuangketkeow dijo en enero que Bangkok propuso una estrategia de “compromiso calibrado” con el nuevo gobierno de Myanmar y expresó la esperanza de que las elecciones marquen “el comienzo de la transición”. Por su parte, la ministra de Relaciones Exteriores de Filipinas, Theresa Lazaro, afirmó que “un buen número” de países de la ASEAN comparte una visión “pragmática” sobre la situación en Myanmar.

La cumbre también prevé una declaración sobre cooperación marítima, aunque no se espera un acuerdo definitivo sobre el Código de Conducta del mar de China Meridional, que ASEAN y China negocian desde hace más de dos décadas.

Brunei, Malasia, Filipinas y Vietnam mantienen reclamaciones territoriales en esa vía marítima estratégica, mientras China reivindica prácticamente la totalidad del área pese a un fallo internacional que concluyó que esa posición carece de base legal.

Filipinas, que ha tenido repetidos incidentes marítimos con embarcaciones chinas, manifestó en febrero su intención de concluir este año las negociaciones del código durante su presidencia rotativa de la ASEAN. Sin embargo, las conversaciones siguen estancadas por desacuerdos sobre el alcance, la implementación y el carácter jurídico del eventual pacto.

(Con información de AFP y AP)

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