La película Nada entre los dos, dirigida por Juan Taratuto, se estrenará de forma exclusiva en cines el 21 de mayo. Protagonizan Gael García Bernal y Natalia Oreiro, acompañados por Peto Menahem, Pia Watson y Leonardo Daniel. En la presentación, Oreiro acaparó la atención por su look de inspiración retro.
En el evento, la actriz vistió un conjunto sastre compuesto por saco y pantalón con un estampado de cuadros en tonos rojos, rematado con finas líneas claras. Combinó la sastrería con una camisa celeste de cuello clásico que mostraba costuras visibles en rojo y un pañuelo de seda con motivos en rojos, blancos y beige, anudado al cuello.
Los accesorios incluían guantes de cuero burdeos y gafas de montura gruesa en carey; en algunas imágenes también se la vio con una boina azul intensa y mocasines rojos con suela clara. El peinado era de ondas suaves y el maquillaje, natural, destacando labios rosados. En conjunto, el atuendo proyectó una estética sofisticada con referencias retro y atención al detalle en colores y complementos.
Nada entre los dos cuenta la historia de Guillermo (Gael García Bernal), un ejecutivo mexicano, y Mechi (Natalia Oreiro), una ejecutiva argentina. Durante la cuarentena, ambos trabajan en distintas divisiones de la misma empresa y establecen una conexión inesperada en un encuentro corporativo fuera del ámbito laboral. Aunque los dos están casados y llevan vidas familiares ordenadas, la química entre ellos cuestiona sus deseos y desencadena un proceso de cambio personal.
El guion y la dirección son de Juan Taratuto, director argentino con títulos como No sos vos, soy yo; ¿Quién dice que es fácil?; Un novio para mi mujer; La reconstrucción; Papeles en el viento y Me casé con un boludo. La producción corresponde a Cimarrón y Concreto Films, en coproducción con Particular Crowd, y la distribución estará a cargo de Moving Pics.
En marzo, la ceremonia en el Teatro Cervantes de Málaga otorgó a Natalia Oreiro la Biznaga de Honor, en reconocimiento a su trayectoria en la música, el cine y la televisión latinoamericana. Sobre el homenaje, Oreiro comentó que el premio trascendió lo profesional y señaló: “Lo que quería no era ser actriz, lo que quería era que me quieran”. Añadió que su emoción y sinceridad en el momento surgieron de forma genuina: “Ni lo pensé, me pasó genuinamente”.
Durante la gala, la intervención de tres directores la conmovió especialmente: dijo que sus palabras la tocaron como persona, no solo como intérprete. Rememoró además su infancia en Málaga y la migración familiar, recordando que sus padres se trasladaron en 1984 y comentando las dificultades económicas que los impulsaron a emigrar. Al volver al barrio donde creció, reflexionó sobre la edad y la necesidad de frenar para mirarse hacia adentro y reencontrarse. Sobre el sentido de pertenencia, explicó que, aunque tenía abuelos españoles, siempre se sintió en cierto modo inmigrante mientras vivió en Málaga, y que esa sensación de pertenencia la atraviesa con frecuencia.

