Durante la visita de Donald Trump a Pekín, ambos líderes alcanzaron varios acuerdos centrados en seguridad y comercio. La Casa Blanca informó que entre los compromisos figuran impedir que Irán obtenga armas nucleares, avanzar en la desnuclearización de Corea del Norte y crear mecanismos para reforzar el comercio bilateral.
Según la Presidencia estadounidense, los mandatarios acordaron que Irán no puede disponer de armas nucleares, solicitaron la reapertura del estrecho de Ormuz y expresaron que no debe permitirse que ningún país u organización imponga peajes en esa zona.
En relación con Corea del Norte, Xi y Trump confirmaron su objetivo común de la desnuclearización de ese país. Habitualmente la expresión usada es “desnuclearización de la península de Corea” para incluir a Corea del Sur, pero en este caso la referencia fue solo a Corea del Norte.
En materia comercial se establecieron nuevos órganos de diálogo económico y se anunciaron compras y medidas concretas: adquisición de 200 aviones Boeing, compras agrícolas estadounidenses por 17.000 millones de dólares anuales entre 2026 y 2028, renovación de licencias para más de 400 plantas cárnicas estadounidenses y la reanudación de importaciones de aves procedentes de regiones libres de gripe aviar.
Beijing, por su parte, se comprometió a aumentar la compra de aeronaves y a garantizar el suministro de motores y piezas de fabricación estadounidense, además de levantar de forma progresiva las suspensiones que afectaban a industrias cárnicas. La fuerte caída del 65,7 % en las exportaciones agrícolas de EE. UU. a China en 2025 motivó la búsqueda de medidas compensatorias.
El suministro y el control de tierras raras y otros minerales estratégicos también formaron parte de la agenda bilateral.
Durante la cumbre se crearon órganos estables de diálogo económico, incluyendo la Junta de Comercio EEUU-China y la Junta de Inversiones, con el objetivo de optimizar la relación comercial y resolver diferencias futuras.
Un portavoz del Ministerio de Comercio de China resaltó la constitución de un “Consejo de Comercio e Inversiones” como vía clave para reducir aranceles sobre productos relevantes. Por ahora no se han detallado las listas de productos ni los porcentajes de reducción; el compromiso es, por el momento, “en principio”.
La expansión comercial acordada abarca productos agrícolas, aeronáutica, tecnologías avanzadas y acceso recíproco a mercados. El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, subrayó que las juntas bilaterales deberán estimular el comercio mediante una reducción recíproca de aranceles y resolver disputas sobre acceso a mercados.
Tras la cumbre, el presidente Trump anticipó beneficios directos para los exportadores agrícolas estadounidenses: “Nuestros agricultores van a estar muy contentos”, afirmó.
Los pactos se alcanzan en un contexto de rivalidad estratégica que no ha eliminado canales de cooperación. Aunque persisten desacuerdos sobre comercio e influencia internacional, el intercambio de bienes y servicios entre ambas potencias sigue siendo de cientos de miles de millones de dólares cada año.
Las reacciones en ambos países son cautelosas respecto al alcance transformador de los acuerdos. Las autoridades chinas mantienen reservas sobre la política arancelaria de Estados Unidos, mientras que la Casa Blanca calificó los entendimientos de “históricos” y positivos para la confianza en los negocios internacionales.
Pese a las diferencias, Trump y Xi reiteraron su disposición a mantener canales de diálogo ante posibles tensiones futuras, especialmente tras el desplome del comercio agrícola y la disminución del intercambio tecnológico.
La visita de Trump a Pekín concluyó con mensajes de optimismo desde la delegación estadounidense. El mandatario sostuvo que los acuerdos abren una nueva etapa de diálogo y generan expectativas en la relación bilateral.
No obstante, ambas partes reconocen que quedan desafíos por resolver para implementar plenamente lo acordado y garantizar que los compromisos se traduzcan en resultados sostenibles.

