Probablemente la mayoría de los lectores disfrutarán de “Take Me to Your Leader”, el último libro de Neil deGrasse Tyson, en la misma medida en que les resulta simpática su presencia en redes sociales.
Durante años, nuestro astrofísico más conocido ha atraído —o irritado— a un público amplio en línea con observaciones ingeniosas y comentarios curiosos: por ejemplo, reflexiones sobre la densidad de Hulk al transformarse o comparaciones físicas sorprendentes entre personajes ficticios.
El libro está lleno de anécdotas de ese tipo; una, basada en un tuit antiguo, llega a comparar el tamaño del cerebro de Elsa, de Frozen, con el de sus ojos y provoca una sonrisa.
Tyson es una figura muy ocupada: dirige el Planetario Hayden, presenta un podcast y aparece con frecuencia en público, lo que quizá explique el tono ligero y comercial de esta obra.
Subtitulado “Perspectivas sobre tu primer encuentro con extraterrestres” y presentado como inspirado en su deseo de ser abducido, el volumen mezcla breves entradas científicas con referencias a formas de vida extraterrestres ficticias más que en un análisis profundo.
En la práctica, el libro se parece a un catálogo de referencias culturales: enumera decenas de títulos —desde Arrival hasta Space Jam—, muchos comentados apenas con una o dos líneas superficiales.
Tyson observa, por ejemplo, que el cine y la televisión tienden a representar a los extraterrestres con rasgos humanos —una cabeza, dos ojos, brazos y manos— y atribuye esto a las limitaciones de usar actores con disfraces, criticando la falta de imaginación en esos medios.
Curiosamente, el autor casi no explora la literatura de ciencia ficción, un medio sin las restricciones prácticas del cine. Aunque menciona obras como Matadero Cinco, La amenaza de Andrómeda y Contacto, omite otras novelas relevantes que plantean ideas científicas originales, como Misión de gravedad de Hal Clement.
Esta omisión resulta reveladora: Tyson no parece abordar la ciencia ficción en profundidad ni interesarse por tratarla en sus propios términos. En su comentario sobre Encuentros cercanos del tercer tipo, por ejemplo, cuestiona la lógica de ciertas escenas sin reconocer que su función es generar asombro más que precisión técnica.
Si se atendiera solo a la lógica, se perdería el efecto dramático: la interpretación humana de mensajes alienígenas, los gestos simbólicos y los primeros planos que construyen el impacto emocional de la historia.
En varios pasajes, la autoridad científica de Tyson no aporta mayor comprensión de las obras analizadas; a veces sus explicaciones resultan breves y no profundizan en los conceptos que introduce, lo que empobrece el análisis.
En conferencias y entrevistas Tyson suele mostrar ingenio, pasión y claridad, rasgos que aquí apenas aparecen. Defiende la idea del título: si un extraterrestre pidiera “Llévenme con su líder”, convendría presentar a científicos y tecnólogos en lugar de políticos, y en ese sentido él sería un candidato natural, aunque el libro no lo demuestra.
Tyson a menudo se compara con Carl Sagan, quien mostró cómo la formación científica puede enriquecer nuestra visión del mundo. Sagan usaba el tema de los extraterrestres para reflexionar sobre valores humanos y sobre nuestro lugar en el cosmos.
Hoy la ciencia enfrenta ataques inusitados en este país; Tyson podía haber optado por abordar ese contexto aunque no estaba obligado a hacerlo. Sin embargo, si Sagan viviera, probablemente no habría considerado este libro un uso productivo de su tiempo.
Fuente: The New York Times

