SpaceX se prepara para otro hito en la exploración espacial con el lanzamiento de la versión más avanzada de su cohete emblemático: la Starship V3.
El vuelo, previsto para la tarde del jueves 21 de mayo, es más que una prueba rutinaria. En esta duodécima misión de ensayo la compañía presentará una nave y un propulsor rediseñados, con mejoras orientadas a consolidar a la Starship como vehículo clave para futuras misiones a la Luna y Marte.
El despegue está programado para el 21 de mayo desde la base Starbase, en el sur de Texas, dentro de una ventana de 90 minutos que comienza a las 20:30 GMT (17:30 hora argentina, 15:30 hora de Colombia y Perú y 14:30 hora México). Esto aumenta la atención sobre el debut de la versión más avanzada del cohete más potente construido hasta la fecha.
El objetivo principal de la prueba es demostrar en vuelo cada uno de los nuevos elementos de la arquitectura de la Starship. SpaceX busca consolidar un modelo de reutilización más rápido y completo, aplicando los aprendizajes acumulados tras años de desarrollo y ensayos.
La apuesta es ambiciosa: esta nave está diseñada para ser la encargada de transportar a los astronautas de la misión Artemis IV de la NASA a la Luna en 2028, dentro del renovado programa de exploración lunar tripulada.
La ingeniería detrás del salto: motores, estructura y capacidad
La Starship V3 destaca por su tamaño: con 123 metros de altura, es 1,5 metros más alta que las versiones anteriores e incorpora innovaciones en toda su extensión.
El propulsor Super Heavy, la primera etapa del sistema, ahora mide 72,3 metros y puede almacenar 250 toneladas adicionales de propelente, alcanzando un total de 3.650 toneladas de metano y oxígeno líquido. Este aumento responde a la necesidad de afrontar misiones más largas y exigentes, como las previstas en el programa Artemis.
El núcleo del sistema son los nuevos motores Raptor 3. Los 33 motores Raptor 3 sustituyen a los Raptor 2 y ofrecen un empuje de 280 toneladas por unidad, frente a las 230 toneladas de la versión anterior, lo que da un empuje total aproximado de 9.240 toneladas.
Ese incremento de potencia va acompañado de un diseño más liviano y eficiente, con reducción de peso en los motores y optimizaciones en el sistema de protección térmica y en los sistemas de supresión de incendios.
SpaceX renovó las conducciones internas de combustible para permitir el encendido simultáneo de los 33 motores y mejorar la maniobrabilidad. Además, la estructura de separación en caliente fue rediseñada e integrada al propulsor, facilitando la recuperación y reduciendo riesgos en vuelo.
En materia de control aerodinámico, el Super Heavy incorpora ahora tres grandes rejillas en lugar de cuatro más pequeñas; esta modificación aumenta la superficie de control en alrededor de un 50% y cambia su ubicación para mejorar la protección térmica durante la separación de etapas.
La etapa superior, la propia Starship, también presenta mejoras relevantes. Nuevos motores de maniobra orbital facilitarán operaciones complejas de aproximación y acoplamiento necesarias para misiones como Artemis.
El tanque de combustible de la nave fue ampliado, lo que le permite permanecer en órbita hasta 48 horas sin paneles solares y transportar hasta 100 toneladas de carga, frente a las 35 toneladas de la versión anterior.
El sistema de control de reacción y la disposición de tuberías y cableado fueron revisados a fondo para aumentar la fiabilidad y la seguridad en misiones prolongadas.
Una de las novedades estratégicas es la capacidad para la transferencia de propelente en microgravedad. El sistema incorpora cuatro puertos de acoplamiento y tecnologías especializadas para trasvasar combustibles criogénicos entre vehículos en el espacio. Dominar esta técnica es esencial para misiones fuera de la órbita baja y forma parte de los requisitos de la NASA para certificar la nave en vuelos tripulados de larga duración.
También se renovó la plataforma de lanzamiento, la segunda construida por SpaceX en Texas, que está preparada para soportar mayores ritmos de vuelo, operaciones de repostaje más ágiles y mecanismos de captura mejorados. La infraestructura está diseñada para acompañar la visión de ciclos rápidos de reutilización, donde un mismo vehículo pueda lanzar, aterrizar y volver a volar en plazos reducidos.
El vuelo de prueba: experimentos, simulaciones y el camino hacia la Luna
El duodécimo vuelo de Starship será el primer gran ensayo para esta versión del sistema. La misión pretende evaluar cada rediseño en condiciones reales, desde el lanzamiento y ascenso hasta la separación de etapas y la recuperación.
La misión incluye el despliegue de 22 simuladores de satélites Starlink para probar la capacidad de carga y el sistema de liberación en un entorno suborbital cercano a la órbita real.
Dos de esos simuladores fueron modificados para probar hardware de próxima generación y están equipados con cámaras que inspeccionarán el escudo térmico de la Starship, transmitiendo imágenes en tiempo real a los operadores. El análisis del escudo térmico es clave, ya que de su integridad depende la seguridad en la reentrada y el éxito de futuras misiones tripuladas.
SpaceX comunicó que varias losetas de la Starship se han pintado de blanco para simular la ausencia de piezas y servir como objetivos de imagen durante la prueba.
Adicionalmente, se retiró deliberadamente una loseta para medir la diferencia de carga aerodinámica en las losetas adyacentes cuando falta una. Si los sistemas de monitoreo no detectan esa condición simulada, la compañía deberá introducir nuevas modificaciones.
El plan de vuelo contempla el reencendido de uno de los motores Raptor 3 en el espacio, una maniobra imprescindible para validar la capacidad operativa de la nave en trayectorias interplanetarias. Esto permitirá verificar que la Starship puede efectuar correcciones de rumbo, acercamientos y acoplamientos en órbita, tal como exige la misión Artemis.
Durante la reentrada, la Starship ejecutará maniobras experimentales ya probadas en vuelos previos, entre ellas acciones que ponen a prueba los límites estructurales de los flaps traseros y una inclinación dinámica que simula la trayectoria de regreso a la base estelar.
El vuelo no buscará una recuperación total en tierra: tanto el propulsor como la nave amerizarán en el océano para su posterior recuperación. El objetivo es verificar el comportamiento de todas las novedades paso a paso antes de intentar un aterrizaje controlado en futuras misiones.
En paralelo, los equipos analizarán el rendimiento de los sistemas de transferencia de combustible y la robustez de cada componente sometido a las tensiones del espacio. SpaceX advirtió que, dado que se trata del primer vuelo de un vehículo significativamente rediseñado, el propulsor no intentará regresar al sitio de lanzamiento para su recuperación.
La misión Artemis IV se perfila como el mayor desafío para la Starship V3: además de un aterrizaje lunar autónomo y la transferencia de propelente en el espacio, exigirá acoplarse con la nave Orion de la NASA y trasladar astronautas de regreso a la órbita lunar.
SpaceX compite en este ámbito con Blue Origin, cuyo módulo Blue Moon también aspira a ser socio de la agencia estadounidense.
El desarrollo de la Starship V3 incluye no solo avances en hardware, sino también en la gestión de combustibles, con conexiones de alimentación que permitirán recargar los tanques de la nave en el espacio, lo que abre la posibilidad de misiones de larga duración y operaciones más allá de la Luna.
La expectación global es importante: desde octubre de 2025 Starship no había realizado un lanzamiento, y la versión V3 representa un avance cualitativo respecto a sus predecesoras.
El éxito de esta misión podría transformar la logística de las operaciones lunares y marcar el inicio de una nueva etapa para la exploración de Marte. Si las pruebas confirman la fiabilidad del sistema, se dará un paso relevante para regresar a la Luna y avanzar hacia Marte con vehículos reutilizables y cada vez más automatizados.
El estreno de la Starship V3 sintetiza años de pruebas, errores y aprendizajes. Cada ajuste en motores, estructura, sistemas térmicos y capacidades de monitoreo se diseñó para favorecer la reutilización, reducir riesgos y optimizar el rendimiento en condiciones espaciales extremas.
SpaceX apuesta por una filosofía de mejora continua que busca ampliar los límites de la tecnología espacial y acercar la exploración interplanetaria a la realidad.

