Irán aún no ha tomado una decisión final sobre el protocolo de acuerdo negociado con Estados Unidos para poner fin a la guerra en Oriente Medio, informó este domingo la agencia Fars, en contraste con el optimismo del presidente Donald Trump, que había anticipado la firma para ese mismo día.
Fars citó a “una fuente bien informada cercana al equipo negociador” y señaló que los aspectos políticos, legales y técnicos del texto continúan siendo revisados en distintos niveles de decisión dentro de Irán.
Trump publicó en su red social Truth Social que el acuerdo “estaba previsto para ser firmado” ese domingo —su cumpleaños número 80— y afirmó que, tras la firma, el estrecho de Ormuz quedaría “abierto a todos de inmediato”. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, cuyo gobierno actúa como mediador, apoyó esa previsión y dijo que Islamabad se preparaba para una firma electrónica seguida de conversaciones técnicas la semana siguiente.
No obstante, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baqai, declaró el sábado que la firma no sería “mañana” sino posiblemente “en los próximos días”, sin precisar plazos.
Para intentar desbloquear las negociaciones, mediadores de Qatar viajaron a Teherán el domingo por la mañana, según informó una fuente consultada por Reuters.
Los términos del acuerdo y las discrepancias pendientes
Según varias fuentes consultadas por Reuters, el acuerdo preliminar prevé como primera medida la reapertura del estrecho de Ormuz —por el que circulaba alrededor del 20% del petróleo mundial antes de la guerra—, seguida del levantamiento del bloqueo naval estadounidense y del desminado de la vía. Las negociaciones sobre el programa nuclear quedarían aplazadas para una segunda fase de 60 días.
Estados Unidos liberaría miles de millones de dólares en activos iraníes congelados y suspendería sanciones sobre las exportaciones de petróleo de Teherán. Sin embargo, persisten diferencias sobre la gestión del estrecho: Irán exige el derecho a cobrar peajes y controlar el paso de embarcaciones, una condición que un funcionario estadounidense rechazó, al afirmar que el corredor “debe estar abierto sin cobros”.
Las hostilidades continuaron durante las negociaciones: el sábado, fuerzas estadounidenses derribaron varios drones iraníes lanzados hacia el estrecho. Desde el inicio del conflicto, el bloqueo naval estadounidense ha obligado a desviar más de 140 buques comerciales y ha neutralizado nueve embarcaciones.
Programa nuclear y resistencia interna
El capítulo nuclear sigue siendo el más controvertido. El canciller iraní, Abbas Araghchi, dijo que el uranio enriquecido debe ser “diluido dentro de Irán”, postura que choca con la exigencia de Trump de extraer y destruir ese material. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) estima que Irán tiene 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, una concentración cercana al umbral para fabricar armas. Sus inspectores no han accedido a ese material desde el 10 de junio de 2025, tras los primeros ataques israelíes a instalaciones nucleares iraníes.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que Trump le garantizó que cualquier acuerdo incluirá la eliminación del material enriquecido y dijo existir “acuerdo total” con el presidente en ese aspecto.
El pacto también enfrenta resistencia interna en Irán: en la ciudad de Mashhad, decenas de personas protestaron frente al Ministerio de Relaciones Exteriores y pidieron la renuncia de Araghchi, a quien acusan de ceder demasiado ante Washington. En paralelo, Israel informó haber realizado más de 70 ataques en 24 horas contra posiciones de Hezbollah en el Líbano, lo que indica que la región sigue lejos de la calma.
(Con información de Reuters y AFP)


