Las conversaciones previstas este viernes entre Estados Unidos e Irán en el complejo alpino de Burgenstock, Suiza, fueron aplazadas, según confirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores suizo. La decisión se anunció pocas horas después de que la Casa Blanca cancelara el viaje del vicepresidente estadounidense, JD Vance, quien iba a encabezar la delegación de Washington para iniciar la fase de implementación del acuerdo que busca poner fin a la guerra en Medio Oriente.
“Las conversaciones previstas entre Estados Unidos, Irán, Qatar y Pakistán han sido aplazadas”, informó la cancillería suiza en un comunicado difundido por la agencia AFP y citado también por Reuters.
El ministerio añadió que Suiza continúa dispuesta a facilitar las conversaciones y que el trabajo preparatorio en Burgenstock sigue en marcha, pero no ofreció una nueva fecha para el encuentro.
La suspensión se produjo dos días después de la firma de un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán, que estableció un plazo de 60 días para negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní y permitió restablecer el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz a niveles previos al conflicto.
La reunión en Suiza había sido concebida como el primer paso técnico para implementar los compromisos suscritos por ambas partes tras la firma del memorando.
Horas antes del anuncio suizo, un portavoz de la Casa Blanca comunicó que Vance no viajaría como estaba previsto, citando persistentes dificultades logísticas relacionadas con la siguiente etapa de las negociaciones.
La cancelación tomó por sorpresa a funcionarios y periodistas que ya se preparaban para el desplazamiento. Según medios estadounidenses, el equipo de Vance y un grupo reducido de reporteros estaban en la Base Conjunta Andrews a la espera del vuelo a Suiza, mientras que personal de la Casa Blanca y equipos de avanzada ya se encontraban en territorio suizo para coordinar la llegada.
En un comunicado, la Casa Blanca indicó que el vicepresidente y su equipo estaban dispuestos a participar, pero que no se lograron concretar los preparativos necesarios. “La logística de estas negociaciones nunca ha sido sencilla ni predecible”, señaló la nota oficial.
En una conferencia de prensa pocas horas antes de la cancelación, Vance había reconocido la incertidumbre sobre el calendario de las conversaciones. “Nuestro plan es ir a Suiza, aunque no sé exactamente cuándo”, dijo el vicepresidente.
Vance también afirmó que creían que las negociaciones técnicas comenzarían este fin de semana, aunque admitió que ese plan podría cambiar.
La suspensión coincidió con reportes sobre posibles demoras en la conformación de la delegación iraní, en parte por la situación en Líbano y las tensiones vinculadas con la presencia militar israelí en el sur del país.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró que las fuerzas israelíes permanecerán en una “zona de seguridad” en el sur del Líbano mientras las necesidades de seguridad de Israel lo requieran.
Ni Israel ni el grupo Hezbollah forman parte del acuerdo firmado entre Estados Unidos e Irán, pero la situación en Líbano es un factor que afecta el contexto político de las negociaciones.
En paralelo, el líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, expresó públicamente su apoyo a la posibilidad de mantener conversaciones directas con Estados Unidos, aclarando que las negociaciones cara a cara no implicarían aceptar la posición del “enemigo”, según medios estatales iraníes.
El pronunciamiento fue interpretado como un respaldo político para que los negociadores iraníes participen en el proceso abierto tras la firma del memorando.
La visita de Vance a Suiza había sido planeada inicialmente para asistir a una ceremonia formal de firma, pero ese acto perdió relevancia después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, rubricara el documento en una cena oficial en el Palacio de Versalles junto al presidente francés, Emmanuel Macron, mientras que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, firmó por separado.
El memorando establece, entre otros puntos, que las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido deberán ser diluidas bajo supervisión internacional y que Irán se compromete a no adquirir ni desarrollar armas nucleares.
No obstante, varios aspectos centrales del entendimiento aún requieren definiciones técnicas y políticas; las conversaciones previstas en Burgenstock estaban destinadas a abordar esos puntos, pero su inicio quedó ahora sin fecha confirmada.


