29 de junio de 2026
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Conflicto en el Golfo, subida del dólar y optimismo electoral

Los informes de las consultoras se elaboraron antes de la renuncia de Manuel Adorni y de las recientes acciones en el Golfo Pérsico. En Estados Unidos, por ejemplo, bajó el precio del combustible y las Bolsas mostraron leves rebotes tras las caídas del viernes. Aunque previamente habían caído los mercados globales, es habitual que jornadas de bajas sean seguidas por otras de alzas.

El informe de Romano Group, dirigido por Alfredo Romano y con Salvador Vitelli al frente de Research, se concentra en si Argentina volverá a financiarse en los mercados internacionales. La consultora señala que, si bien ya hubo emisiones dirigidas a inversores externos (TY30P) y emisiones con colocación Cable o pensadas para el mercado local (AN29, AO27, AO28), por monto y por condiciones (ley aplicable, tipo de colocación) esas colocaciones no son equivalentes a una salida plena al mercado. Entre esos instrumentos se emitieron USD 4.630 millones, cifra que apenas cubre el vencimiento de julio por cerca de USD 4.400 millones. El oficialismo advirtió que no se apresuraría a salir al mercado y, por ahora, el tiempo les dio algo de razón: el riesgo soberano se comprimió y la mejora en la calificación de S&P impulsó las cotizaciones, llevando el riesgo país a niveles no vistos en esta gestión y a mínimos desde 2018. No obstante, en el plano internacional de tasas el mercado descuenta un sendero menos laxo, incluso con posibilidad de alzas en septiembre, en un contexto de actividad vigorosa impulsada por la adopción de IA y presiones por precios energéticos que podrían sostener la inflación.

Romano Group considera que, a medida que 2027 se acerca, no resulta descabellado que Argentina realice alguna colocación internacional como una primera aproximación. Su previsión es que, aunque el programa financiero para 2026 parece resuelto y el de 2027 es viable, intentar formar un colchón de divisas para 2027 no solo calmaría a los inversores, sino que también aumentaría significativamente el poder de fuego del BCRA frente a episodios de mayor volatilidad cambiaria.

Cambió el viento cambiario

Por su parte, EconViews afirma que “el viento cambió en el mercado cambiario”. El tipo de cambio subió casi 5% en junio, interrumpiendo una estabilidad de más de cinco meses. No se trata aún de una suba alarmante, pero sí indica que el segundo semestre será más desafiante. Es además el primer test serio para el Gobierno desde que arrancó el programa de acumulación de reservas y la orientación más expansiva de la política monetaria.

La consultora que encabeza Miguel Kiguel explica que el dólar avanzó por el fin de la cosecha gruesa, por expectativas de mayor demanda por importaciones a medida que la economía se recupere y por la recuperación salarial mostrada en abril. También influyeron la baja del petróleo y el fortalecimiento del dólar a nivel global. Hasta ahora, el Gobierno aprovechó el viento de cola: el Banco Central compró más dólares de lo previsto, superando la meta inicial de USD 10.000 millones, y logró mantener el tipo de cambio relativo estable. Sin embargo, en junio el saldo comprador promedio de reservas cayó a unos USD 72 millones diarios, casi la mitad de los dos meses previos, lo que indica un mercado cambiario con más demanda y menor ritmo de acumulación.

EconViews plantea preguntas sobre si el Gobierno seguirá comprando reservas y tolerando un tipo de cambio más alto o si preferirá abstenerse para no presionar al mercado. ¿Qué pasará con las tasas de interés? ¿Habrá intervención más intensa en instrumentos dollar linked y en futuros? Algunas respuestas ya se observan: el Gobierno intensificó la intervención en futuros y títulos dollar linked para contener la presión cambiaria, una herramienta que en los últimos días escaló a niveles no vistos desde la corrida del año pasado. El efecto colateral fue un mercado de pesos más seco y tasas más altas: la caución llegó al 25% después de rondar el 20% desde febrero. Las próximas semanas mostrarán si esta dinámica se consolida o si la caída de liquidez y la suba de tasas son episodios puntuales. El Tesoro liberó pesos en la última licitación y eso debería ayudar a reacomodar tasas. En todo caso, el Gobierno parece dispuesto a sacrificar tasas bajas por estabilidad cambiaria, una elección que, aunque recurrente en los últimos dos años y medio, puede condicionar la recuperación económica justo cuando el calendario electoral se acelera. La baja del petróleo ayuda a contener la inflación y mitigar, al menos parcialmente, el impacto de un tipo de cambio más alto. El segundo semestre estará marcado por ese trade-off entre estabilidad cambiaria y niveles de tasas; hasta ahora, el Gobierno priorizó la estabilidad cambiaria y no hay señales claras de un cambio de rumbo.

Los precios de las materias primas

1816 recuerda que desde mediados de mayo el petróleo cayó 28,4% y la soja 8%; el dólar global subió 3,4% y el real brasileño se devaluó 6,2%. Con ese viento de frente, el dólar en Argentina pasó de la zona de $1.400 a la de $1.480. El Gobierno amortiguó parte del movimiento con ventas de bonos dollar linked (en futuros se confirmó que en mayo el short del BCRA fue de apenas USD 193 millones) y reduciendo levemente las compras en el Mercado Libre de Cambios, aunque manteniéndose con saldos diarios positivos. Con la suba del spot, dejaron de crecer los préstamos bancarios en dólares.

Al respecto, la consultora plantea cuatro hipótesis complementarias:

Los inversores confían en la reelección de Milei (el Índice de Confianza del Gobierno se recuperó en junio hasta 41,4%).
Creen que el principal candidato opositor modificará su discurso (si hay PASO, las candidaturas se definirán dentro de 12 meses, en junio de 2027).
Consideran que, más allá de la retórica, la próxima administración pagará la deuda independientemente del color político, dado que heredará superávit primario y porque las exportaciones de energía y minería, según estimaciones oficiales, serían unos USD 40.000 millones anuales superiores a las del gobierno anterior.
Piensan que falta demasiado tiempo para las elecciones y que hoy el foco está en otros temas; además, MSCI no reclasificó al país debido a restricciones cambiarias remanentes, lo que refleja una prudencia del Gobierno respecto a 2027.

La consultora F2, dirigida por Andrés Reschini, señala que el contexto internacional alivió algo la situación tras la caída del crudo hacia la zona de USD 70 (-20,8% en 30 días). En la Reserva Federal, la llegada del nuevo presidente Kevin Warsh implicó un tono más duro, con foco en el objetivo de inflación del 2% y menos claridad sobre la visión futura. En este entorno el dólar se fortaleció en junio, pero datos como el PCE enfriaron algo el avance, provocando dos jornadas consecutivas de retroceso del billete que también debilitó al dólar frente a monedas regionales. El peso siguió esa trayectoria, aunque con un debilitamiento más marcado. En mayo el mercado de cambios mejoró apoyado en un mayor saldo por bienes.

F2 agrega que el sector energético volvió a mostrar su potencial, con un acumulado de 12 meses que registró una oferta neta récord de USD 11.700 millones. No obstante, el 36% de las divisas ofertadas proviene de préstamos, títulos de deuda y líneas de crédito: por un lado es positivo porque incluye emisiones en el exterior y refleja mayor confianza; por otro, sería una vulnerabilidad si la incertidumbre política aumentara.

El informe advierte además que, en lo que va de junio, los préstamos bancarios en dólares muestran un volumen algo mejor que en mayo, mientras que los préstamos en pesos siguen retrocediendo, lo que no es una buena señal para la actividad y el consumo.

Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía., indicó que la liquidez del sistema viene en descenso en las últimas jornadas. Se estima que el Banco Central tomó apenas USD 1.200 millones en la rueda repo de A3, el menor nivel desde principios de abril. En ese contexto, la caución estuvo volátil, rozando 30% en algunos momentos y promediando 22,6%, el máximo desde abril. Además, se estima que el BCRA intervino vendiendo letras dollar linked en el secundario en una jornada con presión para rollear el TZV26, lo que podría drenar más liquidez al liquidarse esas ventas. Así, el escenario apunta a otra rueda con volatilidad en la tasa de un día.

Etapa de consolidación

El informe de BBVA sobre la situación local indica que se avanza hacia una nueva etapa de consolidación macroeconómica. El equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación, la recuperación de reservas y una mayor estabilidad cambiaria fortalecen las bases para el crecimiento.

La entidad proyecta que el producto bruto interno crecerá 3% en 2026 y repetiría ese ritmo en 2027, impulsado principalmente por la inversión privada y el sector exportador. El informe prevé que la actividad conservará una trayectoria positiva en los próximos años, con una recuperación gradual del consumo privado apoyada en la mejora de los salarios reales.

En lo fiscal, BBVA mantiene su pronóstico de un superávit primario de 1,5% del PIB tanto para 2026 como para 2027. La continuidad de esa senda refuerza la disciplina fiscal como ancla del proceso de estabilización y la coherencia del escenario macroeconómico.

BBVA Research proyecta además que la desinflación será gradual: la inflación llegaría a alrededor de 29% hacia fines de 2026 y se moderaría a 20% en 2027, en un entorno de menor volatilidad financiera, mayor estabilidad cambiaria y continuidad del equilibrio fiscal.

Proyecciones sobre el dólar y caída del bitcoin

En el frente cambiario, el banco proyecta un tipo de cambio nominal de $1.760 por dólar a fines de 2026 y de $2.200 a fines de 2027, compatible con una depreciación gradual y con la continuidad del proceso de desinflación.

BBVA revisó al alza su previsión de resultado comercial a USD 22.600 millones en 2026 y a USD 23.000 millones en 2027, apoyado en el crecimiento de las exportaciones energéticas, el aporte del complejo agroindustrial y el desarrollo de actividades vinculadas a recursos naturales.

La entidad es optimista respecto al aumento de la inversión; prevé que el consumo privado también mostrará una evolución positiva, aunque más gradual, con avances de 2,7% en 2026 y 2% en 2027, acompañados por una recuperación progresiva del poder adquisitivo. También proyecta un mayor dinamismo del sistema financiero, con un crecimiento del crédito en pesos de 37% en 2026 y un aumento de las colocaciones en dólares de 46%, impulsadas por el financiamiento comercial al sector exportador.

En los mercados internacionales, anoche los tres principales indicadores de Wall Street operaban con alzas moderadas para el Dow Jones y el S&P 500, mientras que el Nasdaq mostraba caídas vinculadas a la incertidumbre en el sector de Inteligencia Artificial.

Esta será una semana corta en el mercado norteamericano por el feriado del viernes; el dato más relevante será el índice de empleo que se publicará el jueves.

Por otra parte, tras los incidentes entre Estados Unidos e Irán que limitaron el tránsito por el Estrecho de Ormuz, los futuros del petróleo operaban con alzas cercanas a 1%, con el Brent por encima de USD 73. El oro continuaba en baja, el dólar se fortalecía frente a las principales divisas y el Bitcoin seguía su caída, cerca de cotizar por debajo de los 59.000 dólares.

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