La vida puede ser extremadamente frágil y, en ocasiones, perdura a pesar de condiciones extremas. En La Guaira, Venezuela, esa posibilidad de supervivencia tiene hoy un nombre: Hernán.
A sus 47 años, Hernán permanece atrapado en el tercer piso subterráneo de lo que fue un edificio residencial de ocho pisos, una estructura que colapsó por completo durante una tragedia que ha afectado profundamente a la población local.
Desde el viernes anterior, una delegación de 16 miembros de la Cruz Roja Costarricense, entre personal fijo y voluntarios especializados, viajó a Venezuela con el propósito de apoyar las labores de rescate.
La magnitud del desastre en el terreno supera las imágenes difundidas en televisión y redes sociales: el bloque habitacional quedó reducido a una masa inestable de escombros. Aun así, la determinación de los rescatistas costarricenses se mantuvo.
Tras más de treinta horas continuas de trabajo, el operativo logró un avance relevante. El rescatista Alan Madrigal se introdujo en una grieta de la estructura para aplicar el protocolo de llamado y escucha, y percibió una respuesta débil. Inmediatamente avisó a su compañero Alfredo para corroborarlo.
Don Wagner, director de la misión, entró después para confirmar el contacto acústico: Hernán estaba vivo. A partir de ese momento se intensificaron las labores tácticas nocturnas.
Los rescatistas costarricenses pudieron acercarse parcialmente hasta la ubicación de Hernán y le suministraron hidratación líquida, el primer líquido que recibía desde el colapso. Los paramédicos en el lugar informan que el paciente está consciente, alerta, orientado y relativamente estable considerando la gravedad de su situación, a la espera de ser extraído y reunirse con la superficie.
Arquitectura de la solidaridad y hermandad internacional
El entorno de trabajo es complejo y riesgoso. Luis Espino, arquitecto costarricense y especialista en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas (USAR), señaló que las condiciones del edificio son críticas y que existe un riesgo constante de nuevos desprendimientos, lo que en varias ocasiones obligó a suspender las tareas para proteger al personal.
Las intervenciones, a aproximadamente nueve metros bajo el nivel del suelo, requieren alta precisión técnica y han propiciado una colaboración internacional notable.
Lo que inició como un esfuerzo conjunto de la Cruz Roja Costarricense y la Cruz Roja Venezolana convocó luego a especialistas de México, España, Portugal, Estados Unidos y El Salvador, que se integraron al bloque de rescate para trabajar de forma coordinada.
El colapso de múltiples edificios residenciales, incluido el de ocho pisos donde se encuentra Hernán, junto con deslizamientos de tierra, ha dejado al menos 1.719 fallecidos confirmados, cifra que podría aumentar a medida que se remueven los escombros.
Los servicios de emergencia y los hospitales de la zona están bajo una presión extrema; hasta el momento se han atendido 5.034 personas con lesiones de diversa gravedad. Familias de desaparecidos permanecen en las inmediaciones de las zonas afectadas esperando información sobre sus seres queridos.


