2 de julio de 2026
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Reino Unido se disculpa por obligar a madres solteras a entregar bebés en adopción

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ofreció el jueves una disculpa oficial en nombre del gobierno por la participación del Estado en la separación de decenas de miles de madres solteras de sus bebés, una práctica que se extendió durante décadas hasta finales de la década de 1970.

En el Parlamento, Starmer declaró: “Lo sentimos profunda y sinceramente”, calificando el episodio como “una mancha en nuestra historia”.

Se estima que entre 1949 y 1976 unos 185.000 bebés de madres solteras fueron entregados en adopción en Inglaterra y Gales; activistas han denunciado que muchas mujeres fueron presionadas, engañadas o amenazadas para renunciar a sus hijos.

Starmer se reunió ese día con un grupo de activistas, que siguieron su intervención desde la galería pública de la Cámara de los Comunes.

Dijo que a las mujeres se las “coaccionó, intimidó o engañó para que sintieran que no tenían otra opción que permitir que les quitaran a sus hijos”.

Añadió que los niños crecieron creyendo que no eran deseados y que a las madres se les llegó a decir que sus bebés estarían mejor sin ellas.

“A todas y cada una de las personas afectadas les pedimos un perdón profundo y sincero”, afirmó Starmer, quien se encuentra en las últimas semanas de su mandato como primer ministro.

Junto con la disculpa, anunció medidas de apoyo para las madres y los niños afectados, entre ellas mejor acceso a los registros de adopción y asistencia en salud mental.

Esta disculpa se suma a las ya emitidas por el gobierno de Escocia, el de Gales y la Iglesia de Inglaterra.

El Reino Unido es uno de varios países que ha empezado a asumir el legado de normas sociales, prácticas religiosas y políticas públicas que estigmatizaron a las madres solteras, las recluyeron en instituciones durante el embarazo y facilitaron la adopción de sus hijos por parejas casadas.

Tras el discurso de Starmer, varios diputados en la Cámara de los Comunes ofrecieron intervenciones emotivas relatando experiencias personales.

Sarah Pochin, del partido opositor Reform UK, se emocionó al relatar que su madre “fue presionada para entregar a un bebé en adopción” en un proceso gestionado por la Iglesia.

Pochin dijo que sólo supo de ese hecho después de la muerte de su madre —quien se llevó el secreto a la tumba— y que tras un enorme esfuerzo logró localizar y contactar a su hermano.

Ann Keen, exministra de Salud, contó que su hijo fue dado en adopción en 1966 cuando ella tenía 17 años y expresó su deseo de “liberarse de la vergüenza” que cargó durante décadas.

En declaraciones a la BBC, Keen dijo que la disculpa es necesaria porque a las afectadas se les ha acusado injustamente de haber renunciado voluntariamente a sus bebés y que ahora hay oportunidad de corregir ese error.

En 2022, la Comisión Conjunta de Derechos Humanos del Parlamento señaló que el Estado británico debía pedir perdón por el “dolor y el sufrimiento” causados por instituciones públicas y empleados que forzaron adopciones no deseadas.

Los gobiernos de Escocia y Gales ofrecieron disculpas al año siguiente, mientras que el anterior gobierno conservador del Reino Unido rechazó disculparse alegando que “el Estado no apoyó activamente estas prácticas”.

Starmer sostuvo, en cambio, que las adopciones forzadas fueron el producto de prácticas arraigadas en sistemas de gobiernos locales, instituciones religiosas y los servicios de salud y atención social.

“El Estado tiene responsabilidad por los sistemas que financió y legitimó, y que permitieron que estas prácticas ocurrieran”, afirmó.

La disculpa del gobierno laborista llega dos semanas después de que la Iglesia de Inglaterra pidiera perdón por su papel en esas adopciones.

La arzobispo de Canterbury, Sarah Mullally, dijo que lamentan profundamente el dolor, el trauma y el estigma que muchas personas han sufrido y siguen padeciendo por prácticas de adopción en hogares afiliados a la Iglesia.

Otros países también han reconocido y pedido perdón por prácticas similares de adopciones forzadas.

En Estados Unidos, las tres décadas tras la Segunda Guerra Mundial son conocidas como la “Baby Scoop Era”, en la que más de 1,5 millones de bebés fueron entregados en adopción entre 1945 y 1973, y muchas madres fueron alojadas en hogares de maternidad antes de dar a luz.

En 2013, la entonces primera ministra de Australia, Julia Gillard, ofreció una disculpa nacional por el historial de adopciones forzadas del país y el “legado de dolor y sufrimiento” que provocó.

Irlanda también ha abordado el legado de los hogares para madres y bebés administrados por la Iglesia católica, donde decenas de miles de mujeres vivieron en condiciones a menudo degradantes.

Una investigación de 2021 determinó que 9.000 niños murieron en 18 hogares para madres y bebés durante el siglo XX.

El primer ministro irlandés, Micheál Martin, pidió perdón por el “agravio profundo y generacional” que sufrieron las madres y sus hijos en esas instituciones.

Associated Press

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