20 de julio de 2026
Buenos Aires, 12 C

Peligro del monóxido de carbono

El Ministerio de Salud de la Nación difundió recomendaciones para prevenir las intoxicaciones por monóxido de carbono, un gas muy tóxico que carece de olor, color y sabor.

El riesgo aumenta en invierno por el mayor uso de estufas, calefones y otros equipos a gas o con combustibles en espacios cerrados.

El organismo lo calificó como “el asesino invisible” porque no provoca irritación de ojos o nariz y puede ocasionar intoxicaciones graves o la muerte sin que la persona lo advierta.

Cómo se genera el monóxido de carbono

Se produce por la combustión incompleta de materiales como gas, querosén, carbón, nafta, madera o plásticos cuando no hay suficiente oxígeno en el ambiente. Los principales focos de riesgo son calefones, termotanques, calderas, estufas, braseros, salamandras, cocinas y motores de combustión (vehículos, motosierras, generadores).

Al inhalarlo, el monóxido de carbono llega a los pulmones y se une a la sangre, desplazando al oxígeno e impidiendo que las células lo utilicen adecuadamente. Esto afecta en particular al cerebro y al corazón.

Los síntomas que encienden la alarma

Debe sospecharse intoxicación cuando una o varias personas que compartieron un mismo ambiente cerrado presentan dolor de cabeza, mareos, somnolencia, debilidad, náuseas, vómitos, palpitaciones, dolor en el pecho o pérdida de conocimiento. En formas graves puede haber convulsiones o paro cardiorrespiratorio.

El Ministerio advirtió que los síntomas suelen confundirse con una intoxicación alimentaria, un cuadro gripal o un accidente cerebrovascular; en niños pequeños pueden parecer un cuadro meníngeo por la irritabilidad y el rechazo al alimento.

Las recomendaciones para prevenirlo

Entre las principales medidas de prevención, el organismo sugirió:

Ventilar todos los ambientes diariamente, incluso en los días fríos.

Hacer revisar los artefactos a gas por un gasista matriculado antes de cada invierno.

No usar el horno ni las hornallas para calefaccionar ambientes.

No dormir con estufas o braseros encendidos dentro de la vivienda.

Comprobar que la llama de los artefactos sea siempre azul; si tiene tonalidades amarillas o anaranjadas, solicitar la asistencia de un gasista matriculado.

No cubrir artefactos con cortinas ni muebles y dejar una rendija o ventilación para la circulación del aire.

No poner en marcha motores de combustión (grupos electrógenos, motosierras, etc.) en garajes, sótanos u otros espacios cerrados.

Qué hacer ante una sospecha de intoxicación

Si aparecen síntomas, ventilar el ambiente de inmediato, retirar a la persona del lugar contaminado y trasladarla cuanto antes a un hospital o centro de salud, aunque haya recuperado el conocimiento.

Informar al equipo de salud sobre la posible exposición a gases de combustión y, cuando sea posible, consultar con un centro de toxicología.

Líneas gratuitas de asistencia toxicológica, disponibles las 24 horas:

0800-333-0160 (Hospital Posadas, El Palomar, provincia de Buenos Aires)

0800-444-8694 (Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, CABA)

0800-222-9911 (Hospital Sor María Ludovica, La Plata)

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