El Ejército de Estados Unidos rechazó las afirmaciones de la Guardia Revolucionaria de Irán sobre la supuesta destrucción de tres cazas F-35 en un ataque con misiles balísticos contra la base aérea de Al-Azraq, en Jordania, y negó igualmente que un petrolero comercial haya quebrado el bloqueo naval impuesto a Irán.
Fuentes militares estadounidenses informaron que ningún avión fue dañado ni destruido y que la mayoría de los misiles y drones lanzados en los ataques recientes fueron interceptados o no alcanzaron sus objetivos.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria declaró a través de medios estatales que su Fuerza Aeroespacial lanzó varios misiles contra la base estadounidense en represalia por un bombardeo en la isla iraní de Qeshm, donde murieron tres personas, entre ellas un menor.
El comunicado iraní afirmó que el ataque había destruido totalmente tres aeronaves y dañado otras tres, además de causar muertes entre el personal técnico. Las autoridades de Estados Unidos calificaron esa versión de inexacta y parte de una campaña de desinformación.
El Comando Central de EE. UU., con sede en Florida, dijo en su cuenta de X que la seguridad en la base de Al-Azraq se mantuvo y que los sistemas de defensa antimisiles neutralizaron las amenazas sin víctimas ni daños materiales significativos.
Previamente, el Ejército jordano informó que interceptó y derribó cinco misiles balísticos lanzados contra su territorio, atribuyendo el ataque a Irán y señalando que no hubo víctimas ni daños importantes.
La tensión aumentó con un intercambio de ataques entre Washington y Teherán: Estados Unidos lanzó una nueva serie de bombardeos contra objetivos militares iraníes, alcanzando decenas de posiciones en respuesta a intentos de agresión contra sus tropas desplegadas en la región. El conflicto se prolonga por meses y mostró un repunte tras una breve pausa.
También se negó la versión sobre la supuesta violación del bloqueo naval por parte del petrolero M/T Nora, que medios iraníes describieron como un paso por el “muro de acero” estadounidense impuesto desde la administración de Donald Trump.
El Comando Central afirmó que el buque comercial no rompió el cerco y subrayó que la vigilancia de más de 20 buques de guerra, cientos de aeronaves y miles de efectivos garantiza el cumplimiento de las restricciones navales.
La situación en el estrecho de Ormuz, por donde transitaba cerca de una quinta parte del petróleo mundial antes del conflicto, mantiene en alerta a la comunidad internacional y a la industria marítima.
El Comando Central señaló que la principal amenaza inmediata para los buques comerciales y sus tripulaciones proviene de las acciones y declaraciones de la propia Guardia Revolucionaria de Irán, y que no se ha verificado una ruptura del cerco marítimo. (Con información de EFE)


