Hoy asume la presidencia de Colombia Abelardo de la Espriella, un abogado y empresario que llegó a la política hace un año y promete un gobierno distinto. Durante la campaña se comprometió a derrotar a la izquierda, al terrorismo, al centralismo y a los partidos tradicionales, y a construir la denominada “patria milagro”. Su discurso y la ceremonia inaugural buscan subrayar ese cambio.
Por primera vez la toma de posesión no se celebra en Bogotá sino en Cali, una decisión que el presidente electo describió como el inicio de una política de descentralización para acercar el Estado a las regiones. También eligió Cali por su historial de atentados y la persistente amenaza de grupos guerrilleros.
El presidente saliente, Gustavo Petro, advirtió en X sobre la existencia de “decenas de toneladas de explosivos” en Cali y otras localidades del Valle del Cauca. Ante ello, se desplegaron 11.100 efectivos de la fuerza pública para garantizar la seguridad del acto, que se llevará a cabo en la Arena de la Universidad Santiago de Cali, con capacidad para 2.500 personas.
En el marco del refuerzo de seguridad, la policía interceptó un autobús con 420 kilos de explosivos en la carretera Panamericana, en el vecino departamento del Cauca. Según inteligencia militar, el Frente Jaime Martínez de las Farc habría planeado atacar instalaciones de la Policía y el Ejército durante la posesión.
Entre los invitados figuran el Rey de España, Felipe VI, y varios mandatarios latinoamericanos como los presidentes de Ecuador, Daniel Noboa; Argentina, Javier Milei; Chile, José Antonio Kast; Paraguay, Rodrigo Paz; y Bolivia, Santiago Peña, en su mayoría de orientación conservadora. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha enviado a su vicepresidente, Félix Ulloa.
Aunque circularon rumores sobre la asistencia del secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, la Casa Blanca y el Departamento de Estado optaron por enviar una comitiva encabezada por el próximo fiscal general, Todd Blanche.
Los no invitados y opositores
La lista de ausencias en la ceremonia refleja el estilo del nuevo presidente. No fueron invitados expresidentes como Juan Manuel Santos, responsable del acuerdo de paz de 2016 y la creación de la JEP, ni Ernesto Samper. Tampoco se cursó invitación al presidente de la JEP, Alejandro Ramelli, y quedaron fuera figuras como Paloma Valencia, rival en la campaña interna de la derecha, lo que evidencia tensiones entre sectores del uribismo y el abelardismo.
El movimiento de De la Espriella, Defensores por la patria, obtuvo recientemente personería jurídica y se transforma en partido político con intención de competir en el espacio de la derecha. El Centro Democrático se ha declarado aliado del nuevo Gobierno y uno de sus miembros, Honorio Henríquez, presidente del Senado, tomará juramento al mandatario.
Parte de la oposición no reconoce el resultado electoral, pese al aval de la Unión Europea y organismos internacionales. El grupo parlamentario liderado por Iván Cepeda y otros congresistas del Partido Verde han decidido no participar en los actos de cambio de Gobierno, calificando a De la Espriella de “ilegítimo” por motivos diversos —desde su doble nacionalidad hasta alegaciones de fraude sin pruebas— y convocaron protestas en Cali, Bogotá y Barranquilla.
En Cali, las manifestaciones se concentrarán en Puerto Resistencia, la plaza asociada al paro nacional de 2021. El senador Iván Cepeda ha calificado las acciones como “una expresión pacífica de desobediencia civil y soberanía popular”.
El ‘show de la espada’ de Bolívar que no se repetirá
S. H.-M.
El 7 de agosto de 2022, al asumir la presidencia, Gustavo Petro pidió públicamente que le trajeran la espada de Simón Bolívar, un acto que generó gran expectación y controversia. La reliquia llegó en urna y su aparición retrasó la ceremonia, provocando críticas y un debate público, en particular por la reacción del Rey Felipe VI ante la escena.
En esta ocasión no se repetirá ese gesto: Petro devolvió la espada a la Casa Museo Quinta de Bolívar el 24 de julio en un acto denominado “Paso de vencedores”, por lo que no formará parte de la ceremonia de 2026.

