13 de agosto de 2026
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Bomba en Sebastopol mata al capitán ucraniano que entregó el único submarino a Rusia

Bomba en Sebastopol mata al capitán ucraniano que entregó el único submarino a Rusia

Un militar ruso falleció este jueves por la explosión de un artefacto en Sebastopol, la principal base de la Flota rusa del mar Negro. Fuentes no oficiales lo identifican como Robert Shagueyev, de 49 años, el capitán de navío ucraniano que desertó durante la anexión de Crimea y entregó a Moscú el Zaporiyia, el único submarino de Ucrania. El servicio de seguridad ruso, el FSB, acusó a Kiev del ataque y confirmó la muerte de un miembro del Ministerio de Defensa, sin proporcionar nombre. El sitio ucraniano Myrotvorets, que recoge información sobre personas señaladas como colaboradores o traidores, afirmó que Shagueyev había sido “liquidado”.

Si se confirma la identidad, la víctima tendría un valor simbólico importante para Ucrania. Shagueyev protagonizó una de las deserciones más visibles tras la pérdida de Crimea en 2014: tras prometer resistir “hasta el último hombre”, nueve días después permitió la entrega del submarino y pasó al bando ruso con parte de la tripulación. Posteriormente continuó su carrera en la Armada rusa y llegó a ser subcomandante de la brigada de submarinos en Sebastopol.

La explosión ocurrió por la mañana en un parque pequeño detrás de varios bloques de viviendas en la avenida Stoletovski. Según versiones iniciales difundidas por canales cercanos a las fuerzas de seguridad rusas, el militar bajaba unas escaleras acompañado por un amigo cuando detonó una bomba oculta en una papelera junto a un banco. El FSB declaró haber detenido a una ciudadana rusa nacida en 1994 y aseguró que actuó por encargo de los servicios secretos ucranianos. El nombre de Shagueyev como víctima fue difundido por el canal de Telegram VChK-OGPU y por el bloguero Anatoli Shari; el canal 112 se limitó a informar sobre un capitán de primer rango. Kiev no ha reivindicado el ataque.

Ese mismo día se conoció que Ucrania envió a Rusia, a través de un tercero, una propuesta para que ambas partes dejen de atacar objetivos civiles en el Mar Negro, según dijo a Reuters una fuente relacionada con el asunto. Ucrania aún no ha recibido respuesta. En las últimas semanas, ambas partes han advertido de que los ataques contra cargamentos de cereales e infraestructura en esa vía marítima podrían afectar significativamente los precios mundiales de los alimentos este año.

UN TRAIDOR PARA UCRANIA

Shagueyev era considerado un traidor en Ucrania. Nacido en Crimea en 1977, se graduó en 1999 en el Instituto Naval Najimov de Sebastopol. En agosto de 2011 asumió el mando del Zaporiyia, un submarino diésel fabricado en 1970 y transferido a Ucrania tras la división de la Flota del mar Negro. Tras casi once años en reparación, la nave volvió a navegar en 2012. Aunque su valor militar era limitado, tenía un gran significado simbólico por representar la fuerza submarina ucraniana. Shagueyev fue ascendido a capitán de primer rango en julio de 2013 y ese mismo año participó en actos públicos relacionados con la reparación del buque.

Durante la ocupación rusa de Crimea, el Zaporiyia quedó retenido en la bahía de Streletskaya. El 12 de marzo de 2014, Shagueyev afirmó a quienes llevaron víveres a la tripulación que habían recibido ofertas para pasarse al bando ruso y declaró que resistirían “hasta el último hombre” y que “Ucrania es una y está unida”. El 21 de marzo la dotación se dividió: parte de la tripulación se encerró en el submarino y, en algún momento, Shagueyev y quienes le siguieron facilitaron la entrega de la nave. Un remolcador ruso trasladó el submarino a la bahía Sur, donde izaron la bandera rusa. El capitán fue enviado a San Petersburgo para una recualificación y después dirigió una división de submarinos, alcanzando la subcomandancia de la 4a Brigada Independiente, equipada con sumergibles capaces de lanzar misiles Kalibr.

Medios ucranianos afirmaron que llegó a comandar el Veliki Nóvgorod, aunque publicaciones navales rusas no lo confirmaron. Ucrania lo declaró desertor y le abrió una causa por alta traición; las autoridades de Kiev le atribuyen además haber participado en lanzamientos contra territorio ucraniano.

El medio ruso Mash identificó a la detenida como Margarita Reut, una residente de Sochi de 32 años. Ese canal indicó que había comprado un billete para salir del país y que confesó haber recibido criptomonedas por matar al oficial. En agosto de 2025, un tribunal de Krasnodar la multó con unos 330 euros por “desacreditar” al Ejército ruso.

LOS “LIQUIDADOS” POR KIEV

Si se demuestra la implicación de Kiev en este caso, la muerte de Shagueyev se sumaría a una campaña de acciones selectivas dentro de Rusia y en Crimea. Algunas operaciones han sido atribuidas o celebradas por fuentes ucranianas, como las dirigidas contra el exdiputado Ilia Kiva, el capitán de la Flota del mar Negro Valeri Trankovski y el general Igor Kirillov, este último muerto junto a su ayudante por una bomba colocada en un patinete eléctrico. En otros atentados, como los contra Daria Duguina y Vladlen Tatarski, Ucrania negó participación o guardó silencio.

Uno de los episodios más opacos tuvo lugar el pasado primero de agosto en Moscú, en el restaurante Balzi Rossi, ubicado en la torre de la plaza Kudrinskaya. La detonación dejó cinco muertos y 21 heridos durante lo que distintas investigaciones sitúan como la celebración del 55.o cumpleaños del jefe de las Fuerzas Aeroespaciales, Alexander Chayko, que resultó ileso. Entre las víctimas figuran el general Valeri Plojotniuk y Daniil Peredriy, yerno de Chayko, cuya muerte quedó registrada oficialmente. Informes posteriores señalan que Yulia Kirillova, esposa de un sobrino de la familia, murió días después por las heridas, y que la hija de Chayko, Maria Peredriy, sufrió un traumatismo craneal abierto.

En los territorios ocupados, esta guerra clandestina ha sido aún más persistente. Desde 2022 han muerto en atentados figuras colaboracionistas como Dimitro Savluchenko en Jersón, el antiguo jefe policial de Lugansk Mijail Filiponenko —caso que sí fue reivindicado por la inteligencia militar ucraniana— y varios funcionarios, policías y militares rusos en ciudades como Melitópol, Berdiansk y Energodar. En Sebastopol, durante una operación para desactivar un artefacto explosivo, murieron cinco personas la noche anterior.

Moscú, como potencia ocupante, administra esas regiones mediante una mezcla intencional de cuadros: coloca a antiguos políticos ucranianos en cargos visibles; trae funcionarios rusos para controlar gobiernos, presupuestos y seguridad; y desplaza a administradores formados durante años de ocupación en Crimea, Donetsk y Lugansk. En las primeras estructuras administrativas de Jersón y Zaporiyia, por ejemplo, los colaboradores locales ocuparon presidencias mientras funcionarios rusos como Serguei Yeliseyev y Antón Koltsov dirigían los gobiernos, según The Insider. Esa combinación da una apariencia local al poder ruso, pero también proporciona a la resistencia ucraniana una lista identificable de objetivos: los enviados desde Rusia, los veteranos de otras zonas ocupadas y los ucranianos que aceptaron colaborar con Moscú.

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