Residentes del este de la República Democrática del Congo informaron que los combates se han intensificado en la región a pesar de un acuerdo de paz firmado en Washington, D.C., por los presidentes congoleño y ruandés con la presencia del presidente estadounidense Donald Trump.
Los presidentes Félix Tshisekedi y Paul Kagame se reunieron con Trump el jueves para suscribir un acuerdo de amplio alcance que busca detener la guerra entre las fuerzas armadas congoleñas y el grupo rebelde M23, al que se acusa de recibir respaldo de Ruanda, en el este del país.
Sin embargo, los residentes dijeron el viernes que los enfrentamientos han aumentado en los últimos días, y señalaron a la ciudad de Kamanyola, próxima a las fronteras con Ruanda y Burundi, como una de las más afectadas.
“La gente está huyendo; abandona los barrios donde caen las bombas para ir a zonas consideradas más seguras, y otros cruzan hacia Ruanda”, dijo Urbain Dunia, residente de Kamanyola, a The Associated Press por teléfono el viernes.
“Ayer vimos que se firmaron acuerdos, pero no notamos ningún efecto positivo y eso nos preocupa”, manifestó Samson Alimasi, también de Kamanyola. “Solo vemos caer bombas sin saber de qué lado vienen”.
La Casa Blanca calificó el pacto como “histórico” y lo atribuyó a la mediación de Trump; el acuerdo se firmó tras meses de gestiones de Estados Unidos y otros actores, entre ellos la Unión Africana y Qatar, y formaliza un pacto previo suscrito en junio.
El portavoz de M23, Lawrence Kanyuka, responsabilizó al ejército congoleño por los ataques.
“Es la coalición gobernante la que continúa bombardeándonos. Siempre he dicho que este régimen no respeta los acuerdos. Además, lo que sucedió en Washington no nos concierne”, afirmó Kanyuka.
El líder de M23, Bertrand Bisimwa, dijo en una publicación en X que los bombardeos denunciados por los residentes provenían de posiciones del ejército de Burundi al otro lado de la frontera; la AP no pudo verificar esa afirmación de forma independiente.
En toda la región oriental del Congo, los residentes han reportado focos de enfrentamientos. M23 y las fuerzas gubernamentales se han acusado mutuamente de violar los términos del alto el fuego acordado este año.
El ejército congoleño en la provincia de Kivu del Sur, donde se ubica Kamanyola, emitió un comunicado culpando a M23 y denunciando el presunto bombardeo de escuelas por parte del grupo rebelde.
Meses atrás M23 tomó las ciudades estratégicas de Goma y Bukavu, en una escalada significativa del conflicto.
M23 es uno de alrededor de 100 grupos armados que operan en el este del Congo, una zona rica en minerales y fronteriza con Ruanda, en un conflicto que ha generado una de las crisis humanitarias más graves del mundo. Las autoridades estiman que más de siete millones de personas han sido desplazadas. Expertos de la ONU señalan que los rebeldes cuentan con el apoyo de cerca de 4.000 soldados ruandeses y en ocasiones han amenazado con avanzar hasta la capital congoleña, Kinsasa, situada a unos 1.600 kilómetros al oeste.
(Con información de AP)


