Vecinos autoconvocados manifestaron su rechazo al nuevo Código de Ordenamiento Urbano (COU) de Hurlingham, aprobado por el Concejo Deliberante días antes de la renovación de bancas. Denunciaron que el oficialismo impulsó una norma que modifica de forma profunda el perfil urbano del distrito y que no atendió las demandas ciudadanas. “El COU no respetó los intereses del barrio”, señalaron.
Recordaron que la modificación se concretó en apenas un mes, mientras que la actualización anterior requirió un proceso mucho más extenso con participación social. Afirmaron que esa premura dejó afuera los debates públicos y remarcaron que el gobierno municipal ya había autorizado excepciones para proyectos de gran escala, como un desarrollo en Combate Pavón con varias torres y un sector comercial. “Las obras ya avanzaron sin analizar el impacto”, indicaron.
Los grupos vecinales advirtieron que el nuevo código habilita cambios sustanciales: permite edificios en altura dentro de barrios residenciales y aproxima zonas industriales a sectores densamente poblados, como Parque Quirno. Cuestionaron que el municipio no evaluó si la infraestructura urbana soporta esa transformación y señalaron la ausencia de estudios ambientales, hidráulicos y geotécnicos en áreas donde se proyectan torres de once pisos.
También expresaron preocupación por el tránsito y los servicios. Afirmaron que la red vial ya opera en su límite y que una mayor densidad generará problemas de circulación y presión sobre equipamientos públicos. Advirtieron que las modificaciones impactarán en el valor de las propiedades, tanto por la llegada de industrias como por la inserción de edificios altos en zonas de casas bajas. “El impacto alcanzará a todo Hurlingham”, sostuvieron.
Criticaron la audiencia pública previa a la votación, al considerarla insuficiente para debatir el proyecto. Describieron un ambiente tenso, con el salón ocupado por militantes oficialistas y empleados municipales, y relataron que cada intervención crítica fue rápidamente respondida por oradores que defendieron el COU. “La audiencia no sirvió para escuchar a la comunidad”, expresaron.
Relataron además lo sucedido el día de la sesión en el Concejo Deliberante: denunciaron que militantes oficialistas impidieron el acceso al recinto y que muchos vecinos quedaron fuera, expuestos al sol. Mencionaron situaciones de intimidación y empujones. “El COU se votó a cualquier precio”, denunciaron.
En su memoria de la campaña local, recordaron que Máximo Kirchner había advertido públicamente al entonces candidato Damián Selci que no promoviera la construcción de torres si asumía la intendencia, y que la dirigencia reaccionó con desdén. “Hoy levantaron la mano sin dudar”, cuestionaron.
Los grupos autoconvocados aclararon que su rechazo no persigue frenar el desarrollo: dijeron no oponerse al progreso, sino reclamar un crecimiento ordenado, con evaluación técnica, diálogo real y protección del entorno urbano. Subrayaron su deseo de participar en las decisiones que modificarán la vida cotidiana del distrito. “Queremos un Hurlingham que avance, pero de manera sensata y sin dañar nuestra calidad de vida”, remarcaron.


