15 de enero de 2026
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Caen bonos en dólares tras Bonar 2029 y se cuestiona si Caputo se apuró

El día siguiente al regreso de Argentina al mercado de financiamiento en dólares, después de casi ocho años, no fue el esperado: los bonos en dólares retrocedieron alrededor de 1% en toda la curva y las acciones que cotizan en Wall Street cayeron entre 2% y 3% desde el inicio de la jornada.

Lejos de la euforia que esperaba el equipo económico, la reacción del mercado mostró cierta decepción por la colocación realizada el día anterior. Surgió entonces la pregunta sobre si Luis Caputo se apresuró a salir al mercado cuando las condiciones aún no eran las más favorables.

El Bonar 2029 se colocó a una tasa anual de 9,26%. El propio ministro de Economía había manifestado el día anterior que esperaba un rendimiento inferior al 9% anual, objetivo que no se alcanzó.

El diseño del nuevo título buscaba reducir el rendimiento mediante un cupón atractivo para inversores (6,5% anual) y un plazo corto para este tipo de emisiones.

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La débil recepción de la emisión complica el objetivo gubernamental de reducir el riesgo país hasta 500 puntos; hoy ese indicador se mantiene cerca de los 650 puntos.

La estrategia de Caputo fue dar un paso necesario para volver plenamente a los mercados internacionales de financiamiento: la primera etapa consistía en realizar una colocación local de bonos, como se hizo.

Al mismo tiempo, la operación buscó enviar una señal al Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre los esfuerzos del Gobierno para acumular reservas y afrontar con dólares propios el vencimiento de enero por USD 4.200 millones.

Aunque la tasa supera el 9% anual en dólares, se trató de una emisión pequeña que debería abrir la puerta a futuras colocaciones más aceptables para el mercado, con plazos mayores a cinco años y rendimientos cercanos al 8% anual.

No quedó del todo claro que el rendimiento del bono haya quedado notablemente por debajo de la curva de deuda en dólares que cotiza en el mercado local. Para potenciar la demanda se permitió a las compañías de seguros tomar cauciones en dólares y apalancar la compra del nuevo título, y se introdujeron cambios normativos para flexibilizar la compra de títulos públicos en dólares por parte de los bancos en licitaciones primarias.

José Echagüe, economista jefe de one618, se mostró optimista sobre la evolución de los bonos argentinos hacia 2026: “La deuda emergente tuvo muy buen desempeño este año, incluyendo países comparables con Argentina como Ecuador, El Salvador, Egipto o Ghana. Sin embargo, los títulos argentinos están casi en el mismo nivel que a principios de año, lo que indica espacio para una compresión de tasas sin esfuerzos extraordinarios”.

El mercado, en cambio, exige avances adicionales vinculados a la acumulación de reservas, algo que no se espera de forma inmediata más allá del ingreso de divisas por la cosecha fina a partir de fines de diciembre.

Se especula que recién desde abril, cuando entren los dólares de la cosecha gruesa, el Banco Central podría comenzar a comprar divisas y remonetizar la economía, tal como adelantó el vicepresidente de la entidad, Vladimir Werning.

La aceleración de la inflación a 2,5% en noviembre —la sexta suba mensual consecutiva— obliga a extremar la cautela al emitir pesos sin esterilización para comprar dólares, al menos en el corto plazo.

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