15 de enero de 2026
Buenos Aires, 22 C

Brachycephalus lulai, rana del Bosque Atlántico

El hallazgo de Brachycephalus lulai, una nueva especie de rana miniaturizada en los bosques nubosos de la Serra do Quiriri, al sur del Bosque Atlántico brasileño, fue comunicado por un equipo internacional de científicos. Este diminuto anfibio, de color naranja brillante y menos de catorce milímetros de longitud, amplía el conocimiento sobre la biodiversidad de una región rica pero amenazada.

El epíteto específico “lulai” honra a Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil en tres ocasiones, según los autores. El nombre fue elegido con la intención de promover iniciativas de conservación dirigidas al Bosque Atlántico y a las ranas miniaturizadas altamente endémicas de Brasil.

Brachycephalus lulai presenta un cuerpo compacto y un marcado color naranja, salpicado por pequeñas manchas verdes y marrones. Los machos miden entre 8,9 y 11,3 mm, y las hembras entre 11,7 y 13,4 mm, lo que la sitúa entre los tetrápodos adultos de menor tamaño conocidos.

El diagnóstico publicado en PLOS One se basó en una combinación de rasgos morfológicos, osteológicos y genéticos, junto con el análisis del canto de apareamiento. El canto es distintivo en la zona y consiste en grupos de dos breves ráfagas sonoras, con notas atenuadas y hasta cuatro pulsos por nota, lo que permite diferenciarla de especies emparentadas.

Los investigadores utilizaron tomografías computarizadas de alta resolución para estudiar la estructura ósea y realizaron análisis de ADN, que confirmaron una estrecha relación de B. lulai con B. auroguttatus y B. quiririensis, también presentes en la región. La especie muestra una forma corporal bufoniforme, ausencia de co-ossificación dérmica y una piel que varía de lisa a densamente rugosa según la zona. El iris es completamente negro y la coloración naranja se mantiene en los individuos vivos, aunque se atenúa después de la preservación.

La especie fue registrada en la Floresta Ombrófila Densa Montana, un tipo de bosque nuboso que ocupa las laderas de la Serra do Quiriri, en el municipio de Garuva, estado de Santa Catarina. Los ejemplares se localizaron entre 435 y 990 metros sobre el nivel del mar, en dos localidades separadas por 6,3 km: Pico Garuva y Monte Crista. Según el estudio, la especie parece ser localmente abundante en esos puntos, si bien su área de ocupación total se estima en apenas ocho kilómetros cuadrados.

El género Brachycephalus incluye 42 especies, la mayoría descritas en las últimas dos décadas, muchas con distribuciones extremadamente restringidas y alto endemismo. La historia natural de la región indica que las fluctuaciones climáticas del Cuaternario, con ciclos de condiciones más secas y más húmedas, favorecieron la especiación por aislamiento en fragmentos de bosque (vicarianza). La expansión de los bosques nubosos sobre los pastizales de montaña y su estructura simplificada habrían facilitado la dispersión y diferenciación de estos anfibios.

A pesar de su reciente descripción y de la limitada extensión de su hábitat, los autores proponen clasificar a B. lulai como “Preocupación Menor”, basándose en la ausencia de amenazas inmediatas y en la buena calidad ambiental de las localidades donde se encontró. No obstante, advierten sobre la vulnerabilidad de las especies microendémicas, que pueden verse afectadas con rapidez por cambios en su hábitat.

El Bosque Atlántico, donde se ubica la Serra do Quiriri, es uno de los biomas más amenazados del mundo, con elevados índices de pérdida y fragmentación de hábitat. Entre los impactos humanos detectados en la zona se mencionan la quema de pastizales, el pastoreo, la invasión de especies exóticas como el pino, la actividad minera, la erosión y el turismo no regulado. Los investigadores resaltan la necesidad de monitoreo continuo de las poblaciones de B. lulai y de estudios adicionales en hábitats montañosos cercanos para evaluar su posible presencia en otras áreas.

Como respuesta, los científicos proponen la creación del Refugio de Vida Silvestre (RVS) Serra do Quiriri, una unidad de conservación de protección integral que abarcaría 6.600 hectáreas en los municipios de Garuva y Campo Alegre. La propuesta no implicaría expropiación de tierras privadas, lo que facilitaría su implementación. El refugio buscaría proteger a B. lulai, B. auroguttatus, B. quiririensis y otras especies amenazadas, así como los bosques nubosos y los pastizales de altitud.

Las medidas de gestión sugeridas incluyen evaluar el impacto del fuego, manejar pastizales mediante quemas controladas, regular el pastoreo, mitigar la minería y la tala de especies invasoras, y planificar actividades turísticas sostenibles. También se plantea compensar ambientalmente a los propietarios que colaboren con el plan de manejo, incentivando alternativas a la explotación de recursos nativos.

El reconocimiento de Brachycephalus lulai pretende impulsar acciones de protección de la biodiversidad y conservación de los hábitats únicos del Bosque Atlántico, contribuyendo a la preservación de especies que dependen de la integridad de estos ecosistemas para su supervivencia.

Artículo anterior

Reforma laboral que impulsa el crecimiento

Artículo siguiente

Cierre de Oki By Kuda en Quilmes

Continuar leyendo

Últimas noticias