María Becerra ofreció su primer concierto en formato 360° en el Estadio River Plate, un espectáculo que agotó entradas y combinó un repertorio de éxitos, visuales y una conexión cercana con el público. El show fue pensado como una celebración personal y profesional tras meses intensos en lo laboral y lo emocional, y para la artista funcionó como una consagración ante miles de seguidores.
Durante la presentación, hubo un momento emotivo: María se quebró en llanto al advertir un gesto de su pareja, J Rei. Él se había tatuado en su honor, detalle que se proyectó en las pantallas del estadio y que provocó una ovación del público. Visiblemente conmovida, María agradeció el apoyo mientras intentaba recomponerse.
La pareja, cuya relación se muestra alejada del escándalo y marcada por gestos concretos, acumula gestos que generaron especulación entre los asistentes y en redes; no se confirmó el diseño exacto del tatuaje, y algunos sugirieron que podría ser su nombre o una referencia al último embarazo que perdieron. En resumen, el River 360° quedó registrado como un momento simbólico en la carrera de Becerra, tanto por la magnitud del show como por la fuerte carga emocional vivida en el escenario.


