Antes de que una videollamada se corte o una película se pause en el peor momento, es útil comprobar si la velocidad de internet que llega al hogar coincide con la que promete el proveedor. Verificar este dato se ha convertido en una tarea cotidiana, porque la calidad de la conexión afecta directamente al teletrabajo, la educación a distancia y el entretenimiento en línea.
Hay herramientas gratuitas y pasos sencillos que permiten a cualquier persona medir la velocidad de su conexión y tomar decisiones informadas sobre el servicio contratado.
Medir la velocidad de internet sirve para confirmar si el plan contratado realmente ofrece lo anunciado, ya que los proveedores suelen indicar velocidades “hasta” cierto número de megabits por segundo (Mbps). Esta comprobación ayuda a localizar el origen de problemas de lentitud o interrupciones: si los resultados son inferiores a lo esperado, el usuario puede determinar si la causa es el servicio del proveedor o la red doméstica.
Las pruebas de velocidad calculan principalmente tres parámetros. La velocidad de descarga, en Mbps, indica la rapidez con la que los datos llegan al dispositivo. La velocidad de subida, también en Mbps, muestra la capacidad para enviar archivos o información desde el equipo. Y la latencia o ping, medida en milisegundos (ms), refleja el tiempo de respuesta entre el dispositivo y el servidor. Estos valores permiten evaluar la calidad real de la conexión y compararla con lo contratado.
Consejos para hacer un buen test de velocidad
Para obtener resultados fiables, conviene seguir algunos pasos previos. Lo ideal es conectar el dispositivo directamente al router o módem mediante cable Ethernet, ya que las conexiones inalámbricas pueden verse afectadas por interferencias y pérdidas de señal.
También es recomendable cerrar aplicaciones y procesos en segundo plano, y reiniciar el router y los equipos antes de realizar la prueba. Estas acciones reducen factores externos que podrían distorsionar los resultados.
Varios elementos influyen en la medición: la hora del día (en periodos de mayor uso la red puede saturarse), el servidor elegido para la prueba y el tipo de conexión (por cable o Wi‐Fi). Por eso es útil hacer varias pruebas en distintos momentos y desde diferentes dispositivos para obtener una fotografía más precisa del rendimiento.
Dónde hacer el test de velocidad
Una de las herramientas más populares es Speedtest de Ookla, disponible en speedtest.net y en aplicaciones móviles. Proporciona datos de descarga, subida y latencia, y permite conservar un historial de pruebas.
Fast.com, de Netflix, destaca por su simplicidad: inicia la medición de descarga de forma inmediata y, al seleccionar “Mostrar más información”, ofrece también datos de subida y ping. Google ofrece una prueba integrada en el buscador basada en Measurement Lab (M‐Lab) que muestra de forma clara descarga y subida.
Otras alternativas son SpeedOf.Me, que usa HTML5 y se adapta a navegadores de escritorio y móviles mostrando gráficos en tiempo real; TestMy.net, que analiza por separado bajada y subida y permite comparar con usuarios cercanos; y las herramientas públicas de operadores como Xfinity o AT&T, que evalúan la calidad de la conexión y presentan resultados de manera comprensible.
Al interpretar los resultados, compare las cifras con las condiciones del contrato. Si la velocidad medida es sistemáticamente inferior a la prometida, contacte con el proveedor para solicitar una revisión. Hacer pruebas tanto por cable como por Wi‐Fi ayuda a identificar limitaciones del módem, el router o el propio dispositivo.
Realizar mediciones en distintos momentos del día permite observar cómo varía el rendimiento durante las horas de mayor demanda y obtener una evaluación más completa de la calidad del servicio.


