El Ministerio de Defensa de Camboya informó que el ejército tailandés bombardeó este jueves el centro de casinos de la ciudad de Poipet, una de las principales comunas fronterizas entre ambos países por su proximidad a los pasos terrestres más transitados.
Según el comunicado oficial, “las fuerzas tailandesas lanzaron dos bombas en la zona del municipio de Poipet, provincia de Banteay Meanchey” a las 11:00 hora local (04:00 GMT) del jueves.
Las autoridades camboyanas mantienen suspendidos todos los pasos fronterizos con Tailandia. La reanudación de los combates en la frontera ha dejado, según distintos conteos oficiales, decenas de víctimas y ha provocado el desplazamiento de alrededor de 800.000 personas.
Phnom Penh denunció que las fuerzas tailandesas “intensificaron sus ataques” en varios puntos de la frontera, incluidos nuevos bombardeos desde aviones F-16. El enfrentamiento entre los ejércitos de ambos países ha causado al menos 52 muertos en total, cifra que supera las víctimas registradas durante la escalada de violencia de julio pasado.
El Comando de Operaciones de Seguridad Interna de Tailandia informó que contabiliza 19 soldados y 16 civiles muertos en su territorio. Por su parte, la portavoz del Ministerio de Defensa de Camboya, Maly Socheata, señaló que en Camboya han fallecido 17 civiles, entre ellos un menor.
El conflicto tiene su origen en antiguas disputas de soberanía relacionadas con la línea fronteriza de unos 800 kilómetros fijada en la época colonial y con el control de varios templos históricos situados en la divisoria.
Ambos gobiernos se acusan mutuamente de haber iniciado la nueva escalada: cada uno alega legítima defensa y denuncia ataques a infraestructuras civiles por parte del otro.
El Ministerio del Interior de Camboya informó además el martes que al menos cuatro casinos han resultado dañados por bombardeos tailandeses desde que comenzaron los enfrentamientos el 7 de diciembre.
Desde el lado tailandés, las autoridades evalúan opciones para repatriar a cerca de 6.000 ciudadanos que han quedado varados y no pueden regresar tras el cierre de uno de los principales pasos fronterizos.
En este contexto, el primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, utilizó sus redes sociales para afirmar que la explosión reciente que hirió a militares tailandeses “no fue un accidente” y que las operaciones militares ejecutadas “hablan por sí solas”.
Según el diario Khaosod, Anutin subrayó que las fuerzas armadas continuarán actuando “hasta que perciba que ha terminado la amenaza contra el país y su gente”, rechazando la posibilidad de un cese inmediato de hostilidades.
En su mensaje en Facebook, Anutin respondió también a declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien había atribuido la reanudación de los combates a una explosión accidental de mina. El primer ministro tailandés rechazó esa versión y afirmó: “Definitivamente esto no ha sido ningún accidente”.
(Con información de AFP y Europa Press)


