15 de enero de 2026
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Paro en puertos uruguayos afecta operaciones y aumenta tensión regional

La actividad portuaria en Uruguay sufrió una nueva interrupción por una medida de fuerza en el marco de un conflicto laboral prolongado que involucra a trabajadores, operadores y autoridades del sector.

La paralización, convocada por el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (SUPRA), afecta al puerto de Montevideo y a varias terminales del interior, en medio de negociaciones salariales que no lograron avanzar.

La huelga comenzó la noche del jueves e incluye 24 horas de inactividad en la principal terminal de contenedores del país; en otros puertos, como Nueva Palmira, el cese de tareas podría extenderse por más tiempo. Durante la jornada se suspendieron la atención de camiones y las operaciones básicas de carga y descarga, lo que provocó demoras en el flujo de mercaderías.

Desde el sindicato indican que la medida obedece a la falta de avances concretos en los Consejos de Salarios, donde se discuten condiciones laborales y económicas del sector. Entre los reclamos principales están la garantía de jornales mínimos y una mayor previsibilidad en la asignación de turnos, en un esquema de trabajo con ingresos variables.

Negociación estancada y reclamos estructurales

El conflicto trasciende una disputa puntual: los representantes sindicales buscan visibilizar problemas estructurales del empleo portuario, como la estabilidad laboral, la organización de turnos y el impacto de cambios operativos en las terminales.

Por su parte, las cámaras empresariales sostienen que hay propuestas orientadas a mejorar la continuidad operativa, pero señalan que diferencias técnicas y económicas dificultan un acuerdo a corto plazo. El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social actúa como mediador, aunque hasta ahora no se han registrado resultados concluyentes.

La paralización tiene efectos inmediatos en la logística: se reprograman operaciones, se acumulan unidades en los accesos y es necesario ajustar cronogramas. Para operadores y exportadores, cada jornada sin actividad implica costos adicionales y riesgo de incumplimientos de plazos, especialmente en períodos de alta demanda estacional.

Un conflicto con antecedentes recientes

La medida de esta semana se inscribe en una serie de paros y tensiones que se repiten desde la segunda mitad del año. En octubre, el puerto de Montevideo ya vivió una paralización de varios días vinculada a reclamos laborales y a la implementación de nuevos esquemas operativos en la terminal de contenedores.

Tras ese episodio se abrió un canal de diálogo que permitió una normalización parcial. Sin embargo, en noviembre el SUPRA convocó otro paro nacional de 24 horas por considerar que no hubo avances sustantivos en la negociación colectiva. Desde entonces el conflicto permanece latente, con episodios intermitentes que afectan la previsibilidad del sistema.

Estos antecedentes configuran un escenario de conflictividad prolongada que preocupa a actores del comercio exterior y del transporte marítimo. La reiteración de medidas de fuerza en momentos clave del calendario logístico evidencia la fragilidad en la continuidad operativa.

Impacto regional y vínculo con Argentina

El conflicto portuario uruguayo tiene también una dimensión regional que interesa a los países vecinos. Aunque Argentina concentra la mayor parte de su comercio marítimo en puertos propios, Montevideo funciona como alternativa operativa para ciertas cargas, servicios y escalas navieras.

Algunas empresas argentinas utilizan Montevideo como punto de tránsito o consolidación por razones comerciales o decisiones logísticas de las navieras. Por ello, las interrupciones pueden derivar en reprogramaciones de itinerarios, ajustes de servicios o demoras puntuales en operaciones de importación y exportación vinculadas a Argentina.

El impacto no es uniforme, pero sí lo bastante relevante como para ser monitoreado por operadores regionales, sobre todo en cadenas donde la coordinación portuaria es clave para cumplir plazos y controlar costos.

Mientras continúan las instancias de diálogo, el sector espera una salida negociada que permita restablecer la normalidad operativa y reducir la incertidumbre. La evolución del conflicto será determinante para la actividad portuaria uruguaya y para el equilibrio logístico del Cono Sur en las próximas semanas.

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