El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, acusó a Rusia de enviar “señales reales negativas” que dificultan un acuerdo de paz, pese a los contactos recientes mediado por Estados Unidos. Señaló que la falta de avances se debe a acciones deliberadas del Kremlin, como ataques en el frente, crímenes de guerra en zonas fronterizas y agresiones continuas contra la infraestructura ucraniana. Estas afirmaciones siguieron a una llamada con el primer ministro de Noruega, Jonas Gahr Store.
Según un comunicado de la Presidencia de Ucrania, Zelensky destacó el papel del “trabajo diplomático en marcha”, en referencia a los encuentros en Florida entre representantes ucranianos, estadounidenses y europeos, y dijo que existe consenso en ampliar las consultas con aliados europeos tras esas gestiones. Subrayó también la necesidad de que la comunidad internacional no guarde silencio y afirmó que para que las negociaciones sean constructivas es clave que Rusia perciba la necesidad de poner fin a la guerra.
Zelensky agradeció a Noruega su apoyo y su disposición a continuar ayudando, tanto en ejercer presión sobre Moscú como en la reconstrucción tras los bombardeos. Además, señaló que Noruega colaborará con Ucrania en la resistencia del sector energético.
Por su parte, el Kremlin negó que estuviera prevista una reunión trilateral entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, en contraste con la afirmación de Zelensky sobre una propuesta estadounidense para conversaciones directas entre Kiev, Moscú y Washington. Yuri Ushakov, asesor de política exterior del presidente ruso, informó a la prensa que la iniciativa no ha sido discutida de forma seria y que, según su entendimiento, no se está preparando.
Zelensky consideró “lógico” celebrar una reunión conjunta con la presencia de enviados europeos, aunque se mostró escéptico sobre los posibles resultados y pidió a Estados Unidos aumentar la presión sobre Rusia para conseguir avances sustanciales.
Las reuniones en Miami han contado con la participación del enviado ruso Kirill Dmitriev, además de delegaciones ucranianas y europeas, bajo la mediación del enviado especial estadounidense Steve Witkoff y del asesor Jared Kushner. Ushakov indicó que Dmitriev informaría a Moscú sobre los resultados para decidir los siguientes pasos y añadió que no había visto una propuesta revisada por Estados Unidos tras las negociaciones.
La última ronda oficial de conversaciones directas entre enviados ucranianos y rusos tuvo lugar en julio en Estambul y se limitó a intercambios de prisioneros. La presencia simultánea de Rusia y delegaciones europeas en las sesiones de Miami representa una diferencia respecto a negociaciones anteriores, en las que Estados Unidos trató por separado con cada parte.
Desde Moscú se ha argumentado que la participación europea en estas reuniones puede obstaculizar el proceso, en un contexto de fuertes tensiones entre las delegaciones después de casi cuatro años del conflicto, el más intenso en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Además, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que el presidente ruso mostró apertura a dialogar con el presidente francés, Emmanuel Macron, y la oficina de Macron consideró “bienvenida” esa disposición. Durante el fin de semana, Zelensky informó que Rusia lanzó aproximadamente 1.300 drones de ataque, casi 1.200 bombas aéreas guiadas y nueve misiles de distintos tipos contra Ucrania, con especial impacto en la región de Odesa y el sur del país.


