15 de enero de 2026
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Cuatro sociedades confirman eficacia sostenida de la vacuna contra el dengue

La publicación de un documento conjunto de cuatro sociedades médicas de Argentina y Latinoamérica actualiza la evidencia sobre la vacuna tetravalente contra el dengue TAK-003.

El informe fue elaborado por la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP), la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero (SLAMVI) y la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), coordinado por el Centro de Estudios para la Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles (CEPyCET) de la Universidad ISalud, tras una revisión exhaustiva de la experiencia internacional y la evidencia clínica disponible.

El documento confirma dos aspectos claves sobre la seguridad y la eficacia de la vacuna TAK-003 disponible en Argentina:

Eficacia del 61,2% en la prevención del dengue confirmado. Reducción del 84,1% en hospitalizaciones tras 4,5 años de seguimiento.

“El dengue se ha convertido en un serio problema de salud pública en Argentina, con expansión geográfica y un aumento sostenido de casos. En la temporada 2023–2024 se registraron más de 580.000 casos y 419 muertes, lo que evidencia la necesidad urgente de estrategias preventivas que complementen el control vectorial”, señala el documento.

El virus, que antes se concentraba en el norte del país, se ha extendido a provincias del centro y a áreas poco habituales, aumentando la presión sobre los servicios de salud y la necesidad de medidas preventivas adicionales al control del mosquito.

TAK-003, desarrollada por Takeda con el nombre Qdenga®, fue aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) en 2023 y es la única vacuna disponible en el país frente a la infección transmitida por Aedes aegypti.

Está indicada a partir de los cuatro años de edad, independientemente de si la persona tuvo dengue anteriormente.

Se administra en dos dosis con un intervalo mínimo de tres meses. Entre julio de 2024 y julio de 2025 se aplicaron más de 600.000 primeras dosis y 360.000 segundas dosis, alcanzando un 48,7% de esquemas completos.

La médica infectóloga Analía Urueña, vicepresidenta de la SAVE y representante del CEPyCET de la Universidad ISalud, explicó el objetivo del informe: “Ofrecer a los equipos de salud una guía clara y rigurosa para la toma de decisiones basadas en la evidencia y promover una implementación segura y eficaz de la vacunación contra el dengue en Argentina”.

Estudios que avalan la eficacia y prevención de hospitalizaciones

La eficacia de TAK-003 se apoya en ensayos clínicos controlados de fase III, como el estudio TIDES en Latinoamérica y Asia, y en estudios de vida real.

El informe reafirma que, a los 4,5 años, la eficacia frente al dengue es del 61,2% y la prevención de hospitalizaciones por dengue alcanza el 84,1%.

Según la infectóloga Florencia Cahn, presidenta de la SAVE, “la evidencia acumulada respalda que la vacuna tiene un perfil de seguridad adecuado y una eficacia clínicamente significativa en la prevención del dengue confirmado y de las hospitalizaciones por la enfermedad”.

“Estos hallazgos, revisados por expertos en infectología, vacunología y epidemiología, nos brindan herramientas fiables para recomendar su uso en contextos de transmisión significativa, con el objetivo de reducir la carga de la enfermedad”, añadió.

¿Se recomienda la vacuna del dengue en mayores de 60 años?

Aunque la mayoría de los datos provienen de personas menores de 60 años, el documento intersocietario indica que no se han observado señales de riesgo emergentes en mayores de 60 años.

El infectólogo Pablo Bonvehí, miembro de SADI y SAVE, señaló: “El perfil de seguridad, según la evidencia global, es consistente y no muestra diferencias relevantes entre quienes son mayores o menores de 60 años. Sin embargo, disponer de más datos en población adulta mayor reforzará la confianza para su recomendación en este grupo”.

En la vigilancia poscomercialización, los eventos adversos más frecuentes fueron leves, como dolor en el sitio de aplicación, cefalea y mialgias. En Argentina, la tasa de anafilaxia fue de 1,9 por cada 100.000 dosis aplicadas hasta noviembre de 2024, sin muertes asociadas.

Se recomienda una evaluación individualizada antes de indicar la vacuna en adultos mayores, y continúan los estudios sobre seguridad y respuesta en este grupo.

Seguridad de la vacuna en personas que nunca tuvieron dengue

TAK-003 mostró una eficacia del 53,5% frente al dengue confirmado y del 79,3% para prevenir hospitalizaciones en personas seronegativas (sin infección previa).

El perfil de seguridad en seronegativos coincide con el observado en el resto de la población vacunada. El informe destaca que no se identificaron eventos adversos inesperados en estudios de vida real y que la tolerabilidad es adecuada en diversos grupos poblacionales.

El documento recomienda considerar la indicación de TAK-003 en viajeros de 4 a 59 años con antecedente de dengue o que se desplacen a zonas de alta transmisión. En mayores de 60 años, la decisión debe ser compartida y individualizada según evaluación médica.

La vacuna está contraindicada en embarazo, lactancia e inmunosupresión grave; en casos de inmunocompromiso leve, la indicación debe evaluarse de forma individual.

La doctora Urueña subrayó la importancia de la vacunación: “La inmunización contra el dengue podría reducir de forma sustancial la aparición de casos clínicos y, en particular, la progresión hacia formas graves que requieren hospitalización”.

El documento también recomienda aprovechar los períodos fuera de brotes para iniciar o completar el esquema vacunal y destaca el desafío de asegurar la aplicación de las dos dosis. Entre los obstáculos están la baja percepción de riesgo, el desconocimiento sobre la gravedad del dengue, la desconfianza hacia vacunas nuevas y la circulación de información errónea, factores que afectan la disposición a vacunarse, sobre todo en jóvenes y adultos mayores.

Asimismo, promueve mensajes dirigidos a profesionales de la salud: aumentar la percepción del riesgo por dengue, asesorar individualmente a cada paciente y comunicar con claridad la seguridad de la vacuna, incluyendo información sobre efectos adversos esperables.

La vacunación contra el dengue debe considerarse una herramienta complementaria al control del mosquito vector, la vigilancia epidemiológica y la educación comunitaria, para reducir de manera sostenida la carga de la enfermedad en Argentina.

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