Pilar comenzó su formación musical cerca de su hogar, en la Orquesta Escuela de Lanús, un espacio donde el estudio del violín se mezclaba con el juego, la convivencia y la experiencia colectiva de tocar en conjunto. Para ella, las jornadas de los sábados no eran solo clases: eran una actividad esperada y divertida que fomentaba amistades y consolidaba una relación cotidiana con la música clásica. Ese entorno le permitió entender la música como algo accesible y cercano, lejos de cualquier formalidad distante, y le brindó una base técnica y humana que marcó sus primeros pasos como instrumentista.
La experiencia en la orquesta escuela aportó tanto formación instrumental como social: el trabajo en grupo, la disciplina de los ensayos y la posibilidad de compartir escenarios pequeños con compañeros fueron componentes esenciales de su crecimiento. En ese contexto, la música dejó de ser una materia aislada para convertirse en una práctica integrada a la vida diaria, con momentos de estudio, de recreo y de diálogo entre jóvenes con intereses similares. Esa combinación de formación y pertenencia configuró la identidad musical de Pilar y alimentó su vocación por el violín.
Uno de los hitos más destacados de su trayectoria ocurrió en 2023, cuando Pilar asistió a una audiencia con el papa Francisco durante la visita oficial que el pontífice realizó a Budapest, Hungría. Fue invitada por el embajador argentino para ofrecer una muestra de la música de su país, lo que la llevó a interpretar “La Cumparsita” en un arreglo virtuoso para violín. La elección de ese tema popular del Río de la Plata sirvió como puente entre su formación clásica y las raíces culturales argentinas, permitiendo mostrar una interpretación personal que conectara con la audiencia y con el propio pontífice.
La propia Pilar recuerda esa noche como un honor enorme y rememora la frase del papa: le dijo que la música le recordaba a Buenos Aires. Ese comentario subrayó el carácter emotivo y evocador de la interpretación, y puso de manifiesto cómo la música puede funcionar como vínculo entre identidades personales, comunitarias y simbólicas en escenarios internacionales. Para una joven formada en una orquesta escolar, la oportunidad de representar su país ante una figura tan significativa supuso tanto un reconocimiento como una confirmación del valor formativo del espacio donde se inició.
En conjunto, la historia de Pilar muestra cómo la combinación de educación musical comunitaria y experiencias singulares en el extranjero puede forjar una trayectoria en la que la técnica, la pertenencia y la capacidad de transmitir memoria cultural convergen en la práctica artística.


