15 de enero de 2026
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Equipo internacional reproduce implantación embrionaria humana en laboratorio

Un equipo internacional de científicos logró reproducir en laboratorio un paso clave del embarazo humano: la implantación de embriones humanos y de blastoides —estructuras semejantes a embriones generadas a partir de células madre— en organoides derivados de tejido endometrial.

Publicado en tres artículos recientes y reseñado por MIT Technology Review, este avance amplía el conocimiento sobre las etapas iniciales de la gestación y podría influir en mejoras para la fertilización in vitro (FIV).

El experimento de “embarazar” organoides

Investigadores de Reino Unido, España, Estados Unidos y China documentaron por primera vez la implantación fuera del cuerpo humano. Para ello emplearon microchips de silicona con canales microscópicos, en los que colocaron embriones procedentes de clínicas de FIV y blastoides obtenidos de células madre.

Los blastoides reproducen características esenciales de los embriones y permiten realizar numerosos ensayos reduciendo algunas restricciones éticas asociadas al uso de embriones reales.

El trabajo incluyó cerca de 50 embriones humanos y más de 1.000 ensayos con blastoides. Según Jun Wu, biólogo de la University of Texas Southwestern Medical Center y colaborador de los estudios, el aporte principal fue conseguir que el embrión y el organoide endometrial se integraran para analizar su interacción directa.

Esto posibilitó observar cómo el embrión contacta y se adhiere al tejido uterino, proceso que inicia la formación de la placenta. Todos los experimentos respetaron el límite ético y legal de 14 días de desarrollo establecido internacionalmente.

Para Leqian Yu, del Beijing Institute for Stem Cell and Regenerative Medicine, la relevancia está en poder seguir en laboratorio un proceso que en la naturaleza ocurre oculto dentro del útero.

Aplicaciones clínicas inmediatas y pronóstico para la FIV

Modelar la implantación impacta directamente en la FIV, ya que la implantación es uno de los principales obstáculos para lograr embarazos exitosos tras la transferencia embrionaria.

Matteo Molè, biólogo de la Universidad de Stanford y coautor de uno de los estudios, indicó que reproducir la implantación en laboratorio podría contribuir a aumentar las tasas de éxito en FIV porque permite estudiar y eventualmente corregir los factores que la impiden.

Asimismo, la técnica puede ayudar a evaluar la receptividad uterina de pacientes. Empresas emergentes como Simbryo Technologies y Dawn Bio exploran sistemas basados en organoides endometriales y blastoides para predecir la probabilidad de que un embrión prospere en tratamientos de FIV.

El enfoque suele partir de una biopsia del tejido uterino que se usa para crear organoides; al exponerlos a blastoides, se puede valorar la facilidad de implantación en ese tejido específico.

Innovación tecnológica con repercusiones médicas

El avance fue posible gracias a tecnologías de microfluidos y cámaras de silicona. Destaca el diseño de un chip flexible con una cámara donde crece el organoide endometrial y se le suministran nutrientes a través de canales diminutos.

Embriones y blastoides se introducen por una ventana del dispositivo, lo que permite seguir en tiempo real el contacto y la adhesión entre ambos. El objetivo es comprender el intercambio molecular inicial entre embrión y madre.

El sistema también ofrece una plataforma para probar terapias en casos de fallo repetido de implantación. Investigadores chinos desarrollaron organoides a partir de tejido de mujeres con este problema y evaluaron el efecto de 1.119 medicamentos aprobados en esos modelos.

Según MIT Technology Review, varios compuestos mejoraron la implantación en estos ensayos; uno destacado fue la avobenzona —presente en algunos filtros solares—, que aumentó la tasa de implantación del 5 % al 25 %. Los autores expresaron interés en avanzar hacia ensayos clínicos si se identifica un fármaco seguro y eficaz.

Desafíos éticos, límites legales y proyecciones

El uso de embriones y de modelos como los blastoides está sujeto a estrictas regulaciones éticas y legales. La mayoría de los experimentos se interrumpe antes de las 14 días de desarrollo, conforme a normas internacionales que marcan ese límite.

Los blastoides, al no ser embriones verdaderos y derivar de células madre, permiten sortear parcialmente algunas restricciones, pero su estatus ético sigue siendo objeto de debate.

La posibilidad de prolongar el desarrollo embrionario en laboratorio alimenta las discusiones sobre la ectogénesis y la idea de un útero artificial; MIT Technology Review señala que esa opción aún está lejana y envuelta en controversia científica.

Las investigaciones continúan mejorando los organoides, con esfuerzos por incorporar vasos sanguíneos, células del sistema inmune y mecanismos que simulen la circulación.

Expertos advierten que, aunque estos avances acercan la biología y la tecnología, la gestación completa fuera del cuerpo humano permanece, por ahora, distante y en el terreno de la especulación científica.

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