Una mujer de 36 años denunció ante la Policía que su ex pareja la estaba esperando en la puerta de la Clínica Modelo y que portaba una escopeta. Según fuentes policiales, la presencia del acusado generó alarma porque existía una medida cautelar vigente que le impedía acercarse a la víctima. Ante esa situación, las autoridades fueron alertadas y acudieron al lugar.
El equipo médico de la clínica sometió a la mujer a una tomografía computada, que determinó que el disparo no la había alcanzado de lleno: la bala solo le rozó la cabeza, provocándole una herida superficial. Por ese motivo, los profesionales consideraron que la paciente se encontraba fuera de peligro. La intervención del personal sanitario y la evaluación por imágenes fueron determinantes para establecer el alcance real de la lesión y confirmar que no había comprometimiento neurológico serio.
Además de este hecho principal, las fuentes informaron que, tras la violenta situación en la puerta de la clínica, se produjo un episodio adicional con otras personas involucradas. Quienes habrían participado en el altercado fueron a agredir a un repartidor que circulaba en bicicleta por la zona y que había presenciado lo ocurrido. Según los relatos, esos agresores dispararon también contra el delivery, pero el trabajador resultó ileso.
Los relatos de las fuentes señalan varios elementos preocupantes: la presencia de un arma de fuego en las inmediaciones de un centro de salud, el incumplimiento de una medida cautelar por parte del acusado y el riesgo para terceros, incluido el repartidor que no formaba parte de la disputa. Estos hechos subrayan la necesidad de una investigación policial que aclare el desarrollo de los sucesos, identifique a los responsables y determine las medidas legales correspondientes.
En casos como este, las autoridades suelen recopilar declaraciones de testigos, revisar cámaras de seguridad de la zona y realizar peritajes balísticos si corresponde, a fin de establecer con precisión cómo se produjeron los disparos y quiénes participaron. También es habitual que se evalúen las razones por las que no se respetó la prohibición de acercamiento, así como la situación procesal del presunto agresor.
Por ahora, la información disponible indica que la mujer fue atendida y que su lesión no puso en riesgo su vida, y que el repartidor que presenció el hecho resultó ileso tras los disparos en su contra. Quedan por conocerse avances sobre la investigación y eventuales detenciones o medidas judiciales vinculadas con el incumplimiento de la medida cautelar y los episodios violentos relatados.


