15 de enero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Viuda negra viral acusada de extorsión

Lidia Esther L. fue detenida la semana pasada en Choele Choel, provincia de Río Negro. La joven, de 20 años, había regresado al domicilio familiar pese a existir un pedido de captura emitido por el Juzgado N°49, a cargo de la jueza Ángeles Maiorano, en el marco de una causa por robo denunciada a mediados de este año.

La Policía provincial la siguió hasta el lugar y tras su detención se difundieron las fotografías policiales típicas, sin mostrar su rostro ni identificarla por nombre en un primer momento. Las autoridades rionegrinas informaron únicamente que una mujer había sido arrestada en Choele Choel con un pedido de captura expedido a casi mil kilómetros de distancia.

La noticia de la detención se viralizó rápidamente: un video en Instagram que relató su historia alcanzó 4,8 millones de reproducciones.

El jueves, la DUOF General Roca de la Policía Federal se preparaba para trasladar por tierra a Lidia L. hasta la Comisaría Vecinal 12A de la Policía de la Ciudad, a raíz de una orden de la jueza Maiorano, que la esperaba para ser indagada en las próximas horas. El motivo preciso por el que era buscada se mantenía reservado y fuentes judiciales evitaron brindar detalles a la prensa.

En las últimas horas, el medio accedió a la denuncia completa. Para la Policía de la Ciudad y la Justicia, Lidia L. está bajo sospecha de actuar como una “viuda negra” y de actuar con cierta audacia.

La denuncia contra Lidia L.

La causa se inició con una denuncia presentada en una comisaría de la Ciudad de Buenos Aires el 2 de abril. Allí, un hombre identificó a la mujer rionegrina por su nombre y apellido.

Según el relato consignado en el sumario, el denunciante declaró que conocía a Lidia desde hacía aproximadamente un año y que habían mantenido una relación esporádica: se encontraban para mantener relaciones sexuales, ella se quedaba en su departamento por algunos días y luego se iba.

Esa misma semana el hombre la convocó para otro encuentro. Lidia llegó al atardecer y permaneció en la vivienda hasta el mediodía siguiente. Cerca de las 13 horas pidió un fernet con Coca Cola; lo preparó y le sirvió un vaso.

Después de eso, el denunciante perdió el conocimiento y despertó siete horas más tarde con un fuerte dolor de cabeza. Lidia ya no estaba y constató la falta de varios objetos.

Al inventario de lo sustraído figuraban:

. Un millón de pesos en efectivo.

. Un iPhone 11.

. Una licuadora.

. Una juguera.

. Una filmadora Sony.

. El CPU de su computadora de escritorio.

. Dos valijas.

El hombre logró comunicarse nuevamente con Lidia —quien aparentemente no lo había bloqueado— y le exigió la devolución de los bienes. Según la denuncia, ella le respondió: “Pagame un millón y medio de pesos y te lo doy”. Ante esa oferta, la víctima formalizó la denuncia.

El otro nivel de las viudas negras

Si se prueba su responsabilidad, el caso de Lidia se inscribiría en una modalidad que se ha observado en algunas denominadas “viudas negras” de la Ciudad: en lugar de atacar a un desconocido en un bar de inmediato, entablan vínculos breves con sus objetivos, a veces manteniendo relaciones sexuales en citas previas y luego volviendo para drogar y robar.

En julio pasado, el juez Martín Peluso procesó con prisión preventiva a Juliana J., apodada “Agustina”, oriunda del barrio La Loma, Lomas de Zamora. Fue acusada de desvalijar a un informático de Palermo a quien había conocido por Tinder. Según la denuncia, tuvo relaciones con la víctima en la noche previa y a la noche siguiente volvió; tras drogar su bebida le habría sustraído 23.600 dólares, un par de lentes Gucci y seis botellas de champagne, que guardó en dos valijas y retiró en un auto de aplicación. La Policía la detuvo semanas después.

Peluso advirtió que, además del robo, la maniobra pudo haber puesto en riesgo la vida de la víctima y señaló que la legislación vigente resulta limitada para tipificar adecuadamente ese tipo de conductas.

El caso más extremo en los últimos tiempos fue el de Micaela García, alias “Cachorra”, buscada por el juez Martín Yadarola y acusada de asesinar a un hombre que se había encariñado con ella un año y medio antes en el barrio de San Cristóbal. La víctima, un empleado de consorcio de 61 años, habría sido seducida por la acusada durante semanas.

El crimen fue descubierto el 6 de junio de 2024 por personal de la Comisaría 1C, que encontró el cuerpo en el baño del departamento con múltiples heridas de arma blanca en cuello y rostro. La Policía bonaerense detuvo a García la semana pasada, tras un año y medio de estar prófuga.

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