Juan Sebastián Verón cerró el año con un mensaje en el que combinó identidad, agradecimiento y firmeza. En su publicación repasó un 2025 intenso: deportivos logros del club bajo su gestión (dos títulos que reforzaron el proyecto institucional), el nacimiento de su hija Mila, la muerte de su padre Juan Ramón y varias disputas y negociaciones relevantes en el fútbol argentino, incluyendo cruces con dirigentes nacionales, tratativas estratégicas con un grupo inversor y momentos de incertidumbre sobre la continuidad del entrenador Eduardo Domínguez.
Verón definió el año como uno de lucha, aprendizaje y trascendencia, y subrayó que esas batallas fueron colectivas. Resaltó la identidad del club como sostén frente a la presión y enumeró valores centrales —dignidad, perseverancia, métodos honestos y la defensa de la propia integridad— como guía de su gestión. Agradeció el apoyo de hinchas, socios, trabajadores del club, amigos y allegados que se comprometieron con la causa, y dedicó un agradecimiento especial a su familia, a sus hijos y a su compañera de vida por su contención y impulso.
El mensaje concluyó con una mirada hacia 2026: reconocer lo logrado, pero mantener la continuidad del trabajo con las mismas raíces y valores, con la intención de seguir avanzando juntos. Verón cerró deseando un buen año nuevo y reafirmando el compromiso con el proyecto.


