El año 2025 será recordado por la despedida de numerosas personalidades cuya influencia trascendió sus propias disciplinas y épocas.
Las pérdidas afectaron ámbitos diversos —política, espiritualidad, cine, música, ciencia, moda y deporte— y reflejaron el cierre de capítulos que ayudaron a moldear gran parte del siglo XX y su continuidad en el presente.
En abril de 2025 falleció el papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, a los 88 años. Como primer pontífice latinoamericano, su papel superó el marco estrictamente religioso: impulsó reformas internas en la Iglesia y fue una voz constante en temas sociales como la pobreza, las migraciones y el cuidado del medio ambiente.
Su muerte, ocurrida el día después del Domingo de Pascua, marcó el fin de una etapa relevante para el Vaticano y sus comunidades de origen y seguidores en todo el mundo.
Pocas semanas después, el 13 de mayo, murió José “Pepe” Mujica, expresidente de Uruguay, a los 89 años. Mujica fue reconocido internacionalmente como un referente de la izquierda latinoamericana y por su estilo austero y coherente en la vida pública.
En Europa también se produjo una pérdida significativa con la muerte de Jean-Marie Le Pen, figura emblemática y polémica de la extrema derecha francesa, cuya trayectoria dejó una huella profunda en la política contemporánea del continente.
El cine vivió un año de luto con la partida de varias figuras centrales de la pantalla y la dirección.
Robert Redford falleció el 16 de septiembre en Utah a los 89 años. Fue uno de los rostros más reconocibles de Hollywood y un promotor clave del cine independiente a través del festival de Sundance.
En febrero murió Gene Hackman a los 95 años, dos veces ganador del Óscar y recordado por personajes complejos. A esos decesos se sumaron los de Diane Keaton, figura de estilo y talento actoral, David Lynch, reconocido cineasta del surrealismo audiovisual, y Val Kilmer, actor emblemático de los años noventa.
Semanas atrás también se informó la muerte del director y actor Rob Reiner y de su esposa Michelle, en un caso que las autoridades atribuyeron presuntamente a su hijo Nick; Reiner tenía 78 años y deja un legado de películas que marcaron a varias generaciones.
El fallecimiento de Brigitte Bardot, a los 91 años, significó el adiós a uno de los mitos más influyentes y controversiales de la cultura francesa. Ícono de las décadas de 1950 y 1960, su papel en Y Dios creó a la mujer (1956) la consagró como símbolo sexual y figura temprana de transformación social en torno a la liberación femenina.
La música también perdió a figuras clave que definieron géneros y generaciones.
En julio murió Ozzy Osbourne, el “Príncipe de las Tinieblas”, cerrando un capítulo esencial del heavy metal; asimismo falleció Brian Wilson, creador y alma de The Beach Boys, cuya experimentación redefinió el pop rock.
En el ámbito latinoamericano, la muerte de Leo Dan en enero, a los 82 años, supuso la pérdida de una voz emblemática de la Nueva Ola. En febrero se apagó la voz de Roberta Flack, tras años de lucha contra la ELA, dejando un repertorio que marcó a varias generaciones.
Otras áreas del conocimiento y la cultura también registraron ausencias destacadas, que alcanzaron la ciencia, la moda y la literatura.
Fallecieron Jane Goodall, primatóloga y activista ambiental de amplia trayectoria, a los 91 años; y Giorgio Armani, diseñador que definió una estética reconocible a nivel global, quien murió el 4 de septiembre en Milán a los 91 años.
El deporte y el entretenimiento lamentaron la pérdida de figuras como Hulk Hogan en la lucha libre profesional, mientras que la literatura en español sufrió la ausencia de Mario Vargas Llosa, premio Nobel y referente de las letras hispanoamericanas.
Las personalidades desaparecidas no solo ocuparon posiciones de poder o prestigio: construyeron sentidos, proyectaron imaginarios y alimentaron debates cuyos ecos continúan presentes.


