Las autoridades de Brisbane presentaron los planes del estadio olímpico para 2032, un proyecto valuado en 2.300 millones de dólares que busca dejar una impronta arquitectónica y cultural en la ciudad. El diseño, desarrollado por Cox Architecture, Hassell y el estudio japonés Azusa Sekkei, se inspira en las viviendas tradicionales conocidas como “Queenslanders”, reconocidas por sus galerías envolventes y su relación con el entorno. Esa estética resulta familiar incluso para quienes identifican la ciudad por la serie animada “Bluey”.
Las renders muestran un estadio flanqueado por una plataforma peatonal que remite a las Queenslanders, un recurso que los arquitectos consideran esencial para reflejar el clima y la vida local. “Queríamos que el diseño reflejara los espacios intermedios de estas casas, que no son ni interiores ni exteriores”, explicó Lucy O’Driscoll, directora general de Hassell. Añadió que la intención fue reducir las barreras visuales y crear un recinto que permita mayor ventilación y conexión con el entorno.
El estadio se ubicará en el Parque Victoria, un predio de 63 hectáreas al norte del centro de Brisbane, y será el principal escenario para el atletismo en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, además de las ceremonias de apertura y clausura. Tras el evento, está previsto que funcione como sede de cricket y de fútbol australiano, con equipos como los Brisbane Lions y dos clubes locales de cricket. Richard Coulson, de Cox Architecture, señaló que la similitud en la forma de los campos facilita la adaptación para ambos deportes.
Las autoridades estiman que las obras comenzarán este año y se completarán en 2031, con el objetivo de estar listos antes del inicio de los Juegos.
Controversia por la ubicación y el impacto ambiental
El proyecto ha generado críticas por su emplazamiento en Parque Victoria, un espacio con valor patrimonial e importancia para comunidades indígenas. Activistas y defensores del patrimonio han cuestionado la intervención en el parque y la difusión de las imágenes oficiales; el grupo Save Victoria Park calificó las representaciones como un intento de lavado de imagen y advirtió sobre la pérdida de un parque histórico.
Preocupaciones ecológicas han surgido por el posible daño al entorno. Un estudio del investigador en desarrollo sostenible Neil Peach advirtió que una parte significativa del parque podría verse afectada y estimó la tala de más de 1.200 árboles durante la construcción. Las autoridades, en cambio, afirman que el estadio ocupará entre el 12 % y el 13 % del terreno, aunque las discrepancias en las cifras han alimentado el debate. Andrea Lunt, portavoz de Save Victoria Park, defendió el valor histórico y ambiental del área y cuestionó la imagen pública del proyecto.
El viceprimer ministro de Queensland, Jarrod Bleijie, respondió a las críticas calificando a algunos opositores como poco realistas respecto a los cambios planeados, y recordó usos anteriores del parque, incluido su pasado como campo de golf y, según sus palabras, como vertedero antes de convertirse en espacio público.
La organización indígena Yagara Magandjin Aboriginal Corporation solicitó medidas de protección legal permanente para el parque, conocido tradicionalmente como Barrambin (“el lugar ventoso”). Gaja Kerry Charlton, portavoz y anciana yagarabul, subrayó la importancia cultural e histórica del sitio, la presencia de árboles antiguos, artefactos y posibles restos ancestrales, y expresó la responsabilidad de proteger esos elementos.
Desafíos futuros
Ante las críticas, los estudios diseñadores destacaron su compromiso con una participación sostenida de las comunidades de las Primeras Naciones a lo largo del proyecto y contrataron a la consultora indígena Backlash para facilitar ese proceso. Richard Coulson señaló que, tras la selección del diseño, hay oportunidad para dialogar con las partes interesadas.
El proyecto pretende adaptarse al clima subtropical de Brisbane y aprovechar los espacios verdes del parque. Coulson afirmó que el estadio podría funcionar como catalizador para aumentar la interacción del público con el parque, mejorando conexiones y accesos dentro y hacia ese espacio.
Cox Architecture y Hassell cuentan con experiencia en grandes recintos, como el Estadio Optus de Perth y la remodelación del Adelaide Oval, y la participación de Azusa Sekkei, que trabajó en el Estadio Nacional de Japón para Tokio 2020, añade experiencia internacional al equipo.
El legado del estadio es motivo de debate: mientras algunos proyectos olímpicos han optado por instalaciones existentes o temporales para reducir el impacto ambiental, otros estadios han quedado infrautilizados después del evento. Los responsables en Brisbane aseguran que el diseño y la planificación buscan una transición sostenible hacia usos posteriores y que confían en una vida útil prolongada para la infraestructura.
Entretanto, Save Victoria Park continúa sus esfuerzos para evitar la construcción y anunció una protesta pública a finales de mes, reiterando su objetivo de preservar el parque como espacio público y no transformarlo en un recinto deportivo permanente.


