Estudiantes sigue celebrando el bicampeonato del año pasado, con las dos copas exhibidas en la cancha como muestra del agradecimiento a los jugadores y la euforia de los hinchas. Sin embargo, la institución enfrenta un panorama económico complejo: un déficit operativo cercano a 11 millones de dólares, deuda con el grupo Foster Gillett y la necesidad de concretar ventas de futbolistas para equilibrar las cuentas.
La primera transferencia cerrada fue la de Román Gómez, lateral derecho juvenil, vendido a un club de Brasil por 3 millones de dólares por el 90% de su ficha; el club se reservó un porcentaje para una futura venta. Esta operación, aunque no estaba prevista originalmente, alivió compromisos financieros inmediatos y podría reducir la presión de vender más jugadores en este mercado.
Otra venta en trámite es la de David Ayala, que pasaría de Portland a Inter de Miami. Estudiantes mantiene un 35% de su ficha, lo que le daría derecho a recibir un porcentaje en una futura venta. La operación se estimó en torno a un millón de dólares, aunque parte de ese dinero podría quedar en manos del comprador debido a una deuda pendiente de Estudiantes de 3,5 millones por el pase de Facundo Farías.
Los futbolistas señalados como principales candidatos a salir son Tiago Palacios, Santiago Ascacibar y Edwuin Cetré. Palacios es el más probable para transferirse: renovó contrato hasta diciembre de 2027 y su valor de mercado se calcula cerca de los 8 millones de dólares, cifra que resolvería buena parte de la necesidad de ingresos. Ascacibar ha recibido sondeos de clubes grandes de Argentina y de Brasil, pero por ahora no hay ofertas formales; además es pieza clave en el mediocampo del entrenador Domínguez. Cetré tiene contrato hasta diciembre y el club posee solo el 50% de su ficha; salvo una oferta muy alta, lo más probable es que permanezca o se negocien extensión de vínculo o compensaciones de deuda.
En resumen: las celebraciones conviven con la urgencia de ordenar las finanzas mediante ventas estratégicas, priorizando no debilitar demasiado el plantel mientras se buscan ingresos suficientes para cerrar el ejercicio.


