El Gobierno argentino reiteró recientemente su recomendación a los ciudadanos de evitar viajar a Irán, ante el agravamiento de la situación social y política en ese país. El canciller Pablo Quirno actualizó la alerta consular emitida a principios de mes, en consonancia con la creciente tensión regional y declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que advirtió sanciones a los responsables de la represión, junto con la amenaza de una réplica severa por parte de Teherán.
Las autoridades iraníes reconocieron cerca de 2.000 fallecidos en el marco de las protestas masivas, cifra que difiere de la contabilizada por organizaciones de derechos humanos, que registran 2.571 muertes verificadas y advierten que el total real podría superar las 6.000. Además, se reportaron más de 10.000 detenciones. La justicia iraní anunció la presentación de cargos capitales por “moharebeh” (guerra contra Dios), delitos que pueden conllevar la pena de muerte.
En ese contexto, la recomendación consular difundida por Quirno insta explícitamente a los argentinos a “evitar todo viaje o desplazamiento” a Irán, debido a la escalada de violencia en las calles y los riesgos asociados a la inestabilidad.
La Cancillería Argentina publicó en sus redes sociales un listado con pautas y recomendaciones vigentes para los argentinos que residen en la región.
Las protestas comenzaron en Teherán, cuando comerciantes cerraron locales en rechazo a la depreciación del rial y al aumento sostenido de la inflación, y se extendieron a universidades y otras ciudades. Con el paso de los días, las movilizaciones se intensificaron. La Cancillería incluyó un canal de contacto para quienes requieran asistencia consular: diare@mrecic.gov.ar, el correo de la Dirección de Asuntos de Argentinos en el Exterior.
El Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó que el uso de la fuerza por parte del gobierno iraní contra manifestantes desarmados es una muestra de “miedo y cobardía” y no de fortaleza. En su cuenta oficial en persa en la plataforma X, la diplomacia estadounidense señaló que el “verdadero poder” reside en los ciudadanos que enfrentan la brutalidad del régimen, respaldando así la legitimidad de las movilizaciones contra el líder supremo, Ali Jameneí.
La oleada de represión motivó que Estados Unidos, Canadá, Alemania, Australia, Japón, Taiwán, Nueva Zelanda y Singapur emitieran alertas urgentes pidiendo a sus ciudadanos abandonar Irán lo antes posible. En la región, gobiernos como el de Chile condenaron la represión que, según sus comunicados, provocó la muerte de cientos de personas.
La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, sostuvo que los días de los regímenes dictatoriales están contados y pronosticó que estos podrían terminar en 2026; asimismo instó a la Unión Europea a intensificar la presión sobre Irán por la represión a manifestantes. En una entrevista con Euronews, Metsola afirmó que el liderazgo iraní está en su fase final y urgió a los Estados miembros a actuar con rapidez para sancionar la violencia estatal.
Desde el oficialismo argentino, la senadora y exministra de Seguridad Patricia Bullrich publicó en sus redes que, según su relato, “en pocos días, el régimen de Irán asesinó a más de 12.000 personas por manifestarse” y denunció que las comunicaciones estuvieron cortadas por más de 120 horas para impedir la difusión de imágenes de la violencia. Destacó además que en las calles hay mujeres que reclaman derechos básicos y una sociedad que pide libertad.
Bullrich agregó que frente a estos hechos existe “un silencio ensordecedor” de muchos organismos internacionales y de sectores de izquierda que, en su opinión, suelen posicionarse desde la comodidad de democracias ajenas. También criticó a quienes, dijo, mantienen afinidad política con el kirchnerismo. Finalizó expresando su deseo de que “las soluciones” lleguen pronto y traigan libertad.
Por su parte, el presidente Javier Milei declaró a mediados del año pasado, en una entrevista televisiva, que considera a Irán “un enemigo de Argentina”. En esa ocasión recordó los atentados sufridos en 1992 contra la Embajada de Israel en Buenos Aires, que dejaron 22 muertos y 242 heridos, y en 1994 contra la AMIA, que causaron 85 muertos y más de 300 heridos.


