17 de enero de 2026
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Embriaguez inexplicable por trastorno intestinal raro

VIERNES, 16 de enero de 2026 (HealthDay News) — Algunas personas se han sentido ebrio sin haber consumido alcohol; este artículo aborda esa experiencia y sus posibles causas.

Ese cuadro puede deberse a una rara afección intestinal llamada síndrome de autocervecería, en la que el organismo produce alcohol internamente.

Investigadores publicaron en la revista Nature Microbiology hallazgos sobre cómo se manifiesta este síndrome en el cuerpo y qué microorganismos podrían estar implicados.

Identificaron ciertas especies bacterianas intestinales asociadas al trastorno, lo que abre vías potenciales para su tratamiento.

En al menos un caso documentado, un paciente presentó mejoría después de recibir un trasplante fecal.

«El síndrome de autocervecería es una condición poco comprendida, con escasas pruebas diagnósticas y opciones terapéuticas. Nuestro estudio muestra el potencial del trasplante fecal», dijo la coinvestigadora principal, la Dra. Elizabeth Hohmann, especialista en enfermedades infecciosas de Mass General Brigham en Boston.

Añadió que, al identificar las bacterias y las rutas microbianas implicadas, los resultados podrían facilitar diagnósticos más precisos, mejores tratamientos y una mayor calidad de vida para quienes padecen esta enfermedad poco común.

El síndrome de autocervecería ocurre cuando determinadas bacterias intestinales fermentan carbohidratos y los convierten en etanol (alcohol).

La digestión normal genera pequeñas cantidades de alcohol en todas las personas, pero en quienes tienen este síndrome la producción alcanza niveles suficientes para provocar embriaguez.

La condición es rara, aunque los autores sugieren que podría estar subdiagnosticada y ser más frecuente de lo que se pensaba.

Según la Cleveland Clinic, se han documentado menos de cien casos, pero la falta de conocimiento sobre el síndrome dificulta su reconocimiento por parte de pacientes y médicos.

En el estudio, los investigadores compararon a 22 personas con síndrome de autocervecería, 21 convivientes que no presentaban el trastorno y otras 22 personas sanas.

Los autores señalan que esta cohorte es la mayor estudiada hasta la fecha para este trastorno.

Las muestras de heces obtenidas durante episodios del síndrome generaron significativamente más etanol en pruebas de laboratorio que las muestras de las parejas convivientes y de los controles sanos.

Esto sugiere que una prueba de heces podría servir como herramienta diagnóstica para detectar la producción excesiva de alcohol intestinal.

El análisis de heces también apuntó a varias especies bacterianas específicas como factores clave en la producción de alcohol, incluidas bacterias comúnmente asociadas a enfermedades como Escherichia coli y Klebsiella.

El estudio incluye además un caso clínico de un hombre que desarrolló el síndrome tras recibir múltiples tratamientos con antibióticos.

Ese paciente recibió un trasplante fecal administrado en cápsulas que contenían microbiota de un donante sano y experimentó la desaparición de los síntomas durante tres meses.

Después de un segundo trasplante fecal, el hombre permaneció sin síntomas durante más de 16 meses, según los investigadores.

Los autores concluyen que, dado que no existe un consenso ni una terapia estándar para el síndrome de autocervecería, los afectados pueden sufrir retrasos en el diagnóstico, un notable deterioro de la calidad de vida y problemas familiares, sociales y legales.

Más información

La Cleveland Clinic ofrece más información sobre el síndrome de autocervecería.

FUENTES: Mass General Brigham, comunicado de prensa, 8 de enero de 2026; Nature Microbiology, 8 de enero de 2026

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