19 de enero de 2026
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Beneficios de la sandía en verano

El verano exige cuidar la hidratación y mantener una alimentación saludable; ambos son fundamentales para afrontar el calor sin afectar el bienestar. Entre las frutas de temporada, la sandía destaca por su sabor refrescante y por los beneficios que aporta a la salud. Incluirla en la dieta estival es una forma práctica y agradable de sobrellevar las altas temperaturas y preservar el equilibrio corporal.

Diversos estudios respaldan que la sandía aporta nutrientes esenciales y efectos beneficiosos, por lo que se considera una aliada apropiada durante los meses más cálidos.

5 beneficios de la sandía en el verano

A continuación se detallan cinco razones, apoyadas por la evidencia científica, para consumir sandía en verano.

Hidratación superior

La sandía está compuesta aproximadamente en un 92% por agua, lo que la convierte en una opción eficaz para mantener la hidratación en climas calurosos. En verano aumenta el riesgo de deshidratación por la sudoración y la exposición al sol, por lo que consumir sandía ayuda a reponer líquidos de forma natural y agradable.

La hidratación depende tanto del agua que se bebe como de los alimentos que se consumen. Investigaciones de la Academy of Nutrition and Dietetics indican que las frutas ricas en agua, como la sandía, favorecen el equilibrio hídrico y contribuyen al correcto funcionamiento de órganos y tejidos. Así, la sandía no solo calma la sed, sino que apoya las funciones generales del organismo.

Aporte de vitaminas y minerales esenciales

Agregar sandía a la alimentación veraniega aporta vitaminas y minerales de forma natural. Es fuente de vitamina C, vitamina A, potasio y magnesio, nutrientes implicados en múltiples procesos biológicos.

La vitamina C ayuda al sistema inmunológico, la vitamina A es importante para la salud ocular y la renovación celular, y el potasio y el magnesio son necesarios para la transmisión nerviosa y la función muscular. Un estudio publicado en Nutrients señala que el consumo de sandía puede contribuir a cubrir las necesidades diarias de estos nutrientes, favoreciendo el bienestar en verano.

Bajo contenido calórico

La sandía es baja en calorías: aporta cerca de 30 kcal por cada 100 gramos, por lo que resulta adecuada para quienes desean mantener o reducir su peso sin renunciar a un postre dulce y fresco.

Su baja densidad calórica, junto con su contenido de agua y fibra, genera sensación de saciedad y ayuda a controlar el apetito entre comidas. La Mayo Clinic recomienda el consumo de frutas frescas como la sandía para quienes buscan opciones saludables y satisfactorias en verano, permitiendo disfrutar de un tentempié sin comprometer objetivos nutricionales.

Propiedades antioxidantes y protección celular

La sandía contiene antioxidantes como el licopeno, la citrulina y la vitamina C, que protegen las células frente al daño por radicales libres. El licopeno, responsable de su color rojo, ha sido estudiado por su posible papel en la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, según publicaciones como la American Journal of Clinical Nutrition.

El consumo habitual de sandía puede ayudar a fortalecer las defensas del organismo, proteger la piel frente a los efectos nocivos del sol y ralentizar el envejecimiento celular. Estos efectos resultan especialmente relevantes en verano, cuando aumentan la exposición solar y el estrés oxidativo.

Favorece la digestión y recupera tras el ejercicio

La sandía aporta fibra soluble que favorece el tránsito intestinal y ayuda a prevenir molestias digestivas frecuentes en épocas de calor. Su textura suave y alto contenido de agua facilitan la digestión, por lo que es adecuada para personas de distintas edades.

Además, contiene citrulina, un aminoácido que puede contribuir a reducir la fatiga muscular tras el ejercicio intenso. Un estudio de la International Society of Sports Nutrition indica que la citrulina presente en la sandía favorece la recuperación muscular y disminuye la sensación de cansancio, por lo que resulta útil para deportistas y quienes practican actividad física en verano.

En resumen, la sandía no solo refresca, sino que también aporta apoyo digestivo y ayuda en la recuperación muscular. Aprovechando estos beneficios, se consolida como una de las frutas más completas y recomendables del verano, proporcionando hidratación, nutrientes esenciales y protección antioxidante de forma natural y sabrosa.

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