Alan Ismael Bordón, de 20 años, que había permanecido internado en estado grave tras ser agredido por una patota a la salida de un boliche en El Talar, falleció luego de más de 20 días de internación en el Hospital de General Pacheco.
El episodio ocurrió en la madrugada de Año Nuevo, cuando Alan y un grupo de amigos asistieron al boliche Tropitango, sobre la avenida General Pacheco. Según la investigación, dentro del local se produjo un altercado que derivó en la expulsión de algunos involucrados por parte de seguridad; la violencia continuó en el exterior.
Según la reconstrucción policial, al menos seis personas que se desplazaban en dos vehículos persiguieron a Alan y sus acompañantes durante varias cuadras. Al alcanzarlos, lo atacaron en forma grupal; la agresión le provocó una fractura de cráneo y una hemorragia cerebral. Fue trasladado de urgencia al Hospital de General Pacheco, donde permaneció en estado crítico hasta su fallecimiento.
La noticia causó conmoción en la comunidad. Su pareja y madre de su hija, Dana Isabella Cardozo, publicó en redes sociales un mensaje reclamando justicia y lamentando que una vida joven y proyectos futuros le hayan sido arrebatados, y señaló el enorme impacto que la pérdida tendrá para su hija.
La madre de Alan también pidió que se haga justicia y relató que su hijo había sido amenazado; según dijo, durante la golpiza fingió estar inconsciente para evitar más golpes. Reclamó que el caso no quede impune y convocó a acompañar el pedido de esclarecimiento.
El fallecimiento coincidió con un nuevo aniversario del crimen de Fernando Báez Sosa, lo que reavivó en redes el debate sobre la violencia a la salida de boliches y la necesidad de reforzar medidas de prevención y controles. La causa continúa en investigación para identificar a todos los responsables del ataque en El Talar.


